sábado, 4 de octubre de 2014

CONSECUENCIAS DE REZAR EL SANTO ROSARIO


Las promesas del Rosario

1. Aquellos que recen con enorme fe el Rosario recibirán gracias especiales.
2. Prometo mi protección y las gracias más grandes a aquellos que recen el Rosario.
3. El Rosario es una arma poderosa para no ir al infierno, destruirá los vicios, disminuirá los pecados, y defendernos de las herejías.
4. Se otorgará la virtud y las buenas obras abundarán, se otorgará la piedad de Dios para las almas, rescatará a los corazones de la gente de su amor terrenal y vanidades, y los elevará en su dedeo por las cosas eternas. Las mismas almas se santificarán por este medio.
5. El alma que se encomiende a Mí en el Rosario no perecerá.
6. Quien rece el Rosario devotamente, y lleve los misterios como testimonio de vida no conocerá la desdicha. Dios no lo castigará en su justicia, no tendrá una muerte violenta, y si es justo, permanecerá en la gracia de Dios, y tendrá la recompensa de la vida eterna.
7. Aquel que sea verdadero devoto del Rosario no perecerá sin los Sagrados Sacramentos.
8. Aquellos que recen con mucha fe el Santo Rosario en vida y en la hora de su muerte encontrarán la luz de Dios y la plenitud de su gracia, en la hora de la muerte participarán en el paraíso por los méritos de los Santos.
9. Libraré del purgatorio a quienes recen el Rosario devotamente.
10. Los niños devotos al Rosario merecerán un alto grado de Gloria en el cielo.
11. Obtendrán todo lo que me pidan mediante el Rosario.
12. Aquellos que propaguen mi Rosario serán asistidos por Mí en sus necesidades.
13. Mi hijo me ha concedido que todo aquel que se encomiende a Mí al rezar el Rosario tendrá como intercesores a toda la corte celestial en vida y a la hora de la muerte.
14. Son mis niños aquellos que recitan el Rosario, y hermanos y hermanas de mi único hijo, Jesucristo.
15. La devoción a mi Rosario es una gran señal de profecía.

viernes, 3 de octubre de 2014

¡VALE MÁS EL SEÑOR!

¡Vale más el Señor!

Dejaba colgar los pies por el acantilado, mientras sus manos soltaban piedrecillas que morían en las espumosas olas del eterno océano.
Una tras otra caían las piedrecillas cual gotas de alguna llovizna melancólica.
Aquel joven de rasgos viriles, de dorado cabello y de celestes ojos moría con ellas una y otra vez. Moría para no vivir, o moría para no ser feliz. Deseaba arrojarse y perderse en el abismo que yacía a sus pies.
— ¡Joaquín! — cantó una blanca voz femenina, que apresurada se acercó y lo besó. Y al igual que él dejo caer también sus pies por el acantilado. Le estrechó la mano y lo miró fijamente. Joaquín parecía no haberla notado. Seguía absorto mirando morir las piedrecillas.
— ¿Qué te pasa? —interrogó la niñas de purpurados labios.
Joaquín no contestó y contra toda su voluntad dejó caer una plateada lágrima por su carilla.
Ella inmediatamente se la secó con sus delicados dedos, y volvió a interrogarle — ¿Qué te pasa? ¿Acaso me quieres hacer llorar a mí también? —
Y tornando su cara hacia ella le dijo —Sí querida, ¡te quiero hacer llorar! —
Y ahora sí, ella también lloró. Le soltó la mano y volvió la vista al sol que moría en el horizonte. Moría al igual que Joaquín, y dejaba manchada toda la tierra con su nacarada sangre. Joaquín así también lo haría.
—Linda, ¿ves cómo muere el sol? —
—Sí Joaquín, lo veo…pero ¿qué te pasa? ¿Qué me tienes oculto? ¿Acaso no soy toda tuya?—
—Sólo dime si ves cómo muere el sol—
—Sí lo veo—
— ¿Y cómo mueren las olas al llegar a la playa? —
—Sí las veo—
— ¿Y cómo nacen las estrellas y cómo se riega la tierra? —
—Sí Joaquín lo veo— le contestó ya muy impaciente.
— ¿Acaso te opondrías a que muera el sol, a que mueran las olas? Si es así, no nacerían las estrellas, no se regaría la tierra… ¿te opondrías? —
—No, tu sabes que no—
— ¿Acaso te opondrías a que un padre vaya a la guerra aunque deje huérfanos y viudas? ¿Cómo vivirían sin patria ni hogar?... ¿te opondrías? —
—No Joaquín— exclamó nerviosa y compungida,
— ¿Acaso te opondrías a que un joven se haga sacerdote aunque deba dejar padre, madre, hermanos…y hasta incluso…—
— ¿Y hasta incluso qué? — le preguntó con lágrimas en los ojos
—…y hasta incluso novia—
Y reinó un gran silencio. Y se entendió todo. El sol ya no estaba, y podía verse a lo lejos el lucero vespertino: comenzaba la noche.
Y rompiendo el silencio Joaquín prosiguió — ¿Cómo entonces se podría salvar al mundo? ¿Cómo entonces se podría salvar a las almas? ¿Quién celebraría la Misa, los sacramentos? ¿Acaso no vale más el Señor? —
—Calla…calla Joaquín, que ahora deseo arrojarme por el acantilado—
—Yo quise hacerlo hace algunos minutos…mas ahora sólo quiero explicarte el porqué
¿Acaso eres fea? No, ciertamente no. ¿Acaso no me gustas? Sabes que no. ¿Acaso no deseo formar una familia cristiana? Ese fue siempre mi anhelo. Pero te lo digo con todo el vigor de mi voz: vale más el Señor. Vale mucho más el Señor.
No te ofendas…Él me llamó y me quita de tu lado. Pero tú no pierdes: ¡Tú ganas! Habrá un sacerdote de tu lado que días tras días por ti rece.
No te desprecio, sino que aprecio más al Señor, que por mí murió y antes que tú me amó. Su amor es más grande que el tuyo…no puedo decirle que no.
Me ha llamado a ser su otro yo. Me ha mirado y me ha amado. Ha elegido mis pobres manos para sostener su cuerpo y su sangre. Mi humana voz para hacer milagros y mi corazón para ser coronado de espinas y traspasado. Me ha elegido para hacerlo morir y dar de comer a todo hombre. Me ha elegido para ser puente, estrella y barca. Me ha elegido para ser su eterno sacerdote.
¿Acaso puedo decirle que no? Jamás querida…vale mucho más el Señor. —
Y hubo otro gran silencio, pero distinto al anterior.
Ella no decía nada...sólo lloraba. Él no se atrevía a mirarla, sólo rezaba.
Y Joaquín sintió que se ensanchaba su corazón. Había dado el primer paso…ahora podía mirar cara a cara al Señor.
Ella se levantó, lo besó y le dijo — ¡Ya han brotado las estrellas! Míralas y prométeme que serás fiel al Señor. Tan fiel como esas estrellas que clavadas en el firmamento nunca pierden su luz. Clávate tú como ellas, pero en la cruz de tu Dios, para no descolgarte de ella, para que no se apague tu resplandor—y lo dejó
Y en aquél instante ella supo que esas palabras habían sido la mayor muestra de amor.
Y Joaquín replicó, mirando las estrellas— ¡cuánto vales oh mi Dios! —
Bernardo Ibarra
15/02/2013

MENSAJE AL JOVEN CRISTIANO


"Un joven CRISTIANO NO PUEDE; NO DEBE VOLTEAR LA MIRADA, frente a la realidad que Dios le muestra.
Hay que ser capaces de jugarnos por lo que vale. Ser capaces de poder tender a lo óptimo. Ser capaces de lo grande; de disponer nuestra conducta al estilo de Jesucristo. Creer en Jesús pero no, como una mera cuestión de palabras.
(…) CRISTO EXIGE UNA RESPUESTA GENEROSA. Os exige un compromiso de toda vuestra vida con la persona y el mensaje de Jesucristo. Pero este compromiso se debe realizar con libertad y con conciencia, de modo que seáis capaces de aceptar o rechazar el don que Cristo ofrece.
Porque para cada época Dios envía a las personas justas… a los santos justos. NECESARIOS PARA LA SALVACION DE MUCHAS ALMAS.
Envía Dios a las personas que son capaces de llevar adelante el heroísmo que Dios les pide."

Beato Juan Pablo II

viernes, 26 de septiembre de 2014

Campamento de Estudiantes 2014

AMDG
“LA FE ES UNA LLAMA QUE SE HACE MÁS VIVA CUANTO MÁS SE COMPARTE” Papa Francisco

“-¿Qué vas a hacer por el  día del Estudiante?
-¡Me voy a un campamento en Tupungato!”
Esta respuesta suele sorprender bastante en ciertos ambientes de nuestra vida cotidiana, muchos jóvenes que nos rodean planean actividades totalmente diferentes a las que nosotros les presentamos y jamás hubieran  pensado en pasar el Día del Estudiante con una mochila al hombro trepando un cerro, desarrollando sus habilidades deportivas, o quedar mudos de tanto alentar a su equipo, ya que nunca se les dio la opción …y a veces nos parece que somos los únicos extraterrestres que preferimos abandonar la comodidad de nuestro hogar para dormir en el piso con tal de divertirnos sanamente; sin embargo, del 18 al 21 de septiembre del año 2014, casi 400 jóvenes nos reunimos en Tupungato con ese objetivo.
Como dijo Marcelo Morsella: “Es mentira infame de los que no quieren una Argentina Católica, que la juventud esté perdida o que la gente lo único que le importa es ella misma. La gente tiene sed de Dios y eso nunca dejará de ser así, porque así lo dispuso Dios y Él se ríe de los que pretenden hacerlo desaparecer”.

Y Él no se oculta a aquel que lo busca sinceramente y de corazón.  Y en  estos cuatro días de campamento Dios hizo derramar sus gracias “al por mayor”, una vez más pudimos comprobar que Dios no se deja ganar en generosidad, ¡no se deja ganar!
Qué consuelo para el alma y alegría para Dios ver tantos jóvenes que dócilmente reciben los regalos que Dios les da, ¡cuántas Confesiones que devolvieron la amistad con Aquel que nos redimió! ¡Cuántas Comuniones! ¡Cuántas visitas a Jesús en el Sagrario, qué alivio para el Corazón de Cristo!  Y también, ¡cuántos buenos amigos hemos hecho! Infinitas gracias que no alcanzamos a nombrar…Qué generoso es Dios.


“A medida que vas encontrando a Dios te vas encontrando a vos mismo”. Y cuántas veces nos sorprendemos de nuestras habilidades recién descubiertas y salimos a contárselo a medio mundo: “Che, ¡me bañé en 3 minutos!”, o después de jugar a la carrera con obstáculos: “nunca lo había hecho, pero pude enhebrar la aguja”, o descubrir que al final no soy tan inútil para jugar al vóley.  Esas cosas van ennobleciendo el alma del joven y junto con la contemplación de la creación nos van elevando la mirada cada vez más hasta encontrar al Mismo Creador.
Este año hubo cuatro equipos con cuatro patronos, todos ellos  fueron Cristeros:
-Joaquín Silva;
-José Valencia;
-José Sánchez del Río, y
-Anacleto González Flores





Era realmente emocionante celebrar los triunfos del equipo y alentarlo en todo momento, con cada punto, en cada competencia, dando lo mejor de cada uno, todo el equipo unido como si cada miembro se conociera de toda la vida, inventando hinchadas; pero lo más importante: haciendo todo para que Él reine.
Y como broche de oro del  campamento y del esfuerzo se realizan las salidas a la montaña. Todos los jóvenes se lanzan a conquistar una cumbre, VERSO L`ALTO! como premio al esfuerzo realizado encuentran en la cima la Fuente Abundante de la Santa Misa. Eso es majestuoso, noble, misterioso; ¡cómo el Dueño de la Creación se eleva sobre las criaturas por manos del sacerdote!




Esa noche nadie nota si la cama es dura; luego de gritar y cantar durante un buen rato por ser la última noche, todos caen rendidos por el cansancio.
El campamento acaba el día domingo después de la Santa Misa de cierre y la esperada entrega de premios, después de eso y de la choripaneada sólo se escucha retumbando en cada rincón un himno cantado a una sola voz: “¡NO NOS VAMOS NADA, QUE NOS SAQUEN A PATADAS!”
Después de esto, regresamos a la lucha diaria, pero con nuevas fuerzas para luchar por Cristo y Su Iglesia.


¡Viva Cristo Rey! ¡Viva la Virgen! ¡Vivan los jóvenes católicos!

lunes, 23 de junio de 2014

Dos nuevos Misioneros

En Papúa Nueva Guinea

Escribo solo unas líneas para saludarlos y hacerlos participes de la alegría de haber llegado a la misión. Ya hace 3 semanas que, junto con mi primo el P. Maximiliano Navarro, llegamos a Vánimo, donde nos esperaba el P. Tomás Ravaioli para hacernos conocer e introducirnos en esta apasionante misión de Papúa Nueva Guinea.


Nuestra misión en Papúa es realmente hermosa, se puede hacer muchísimo, la gente es muy dócil, dispuesta, piadosa; su vida es muy sencilla y por eso alegre. Y, por lo que he podido ver, la fe realmente ocupa un lugar en sus vidas; la iglesia, el catequista, el sacerdote tienen un puesto destacado dentro de sus villas.


Cuando llegamos nos recibieron muy bien, con gran alegría. En Yako, una de las villas que atendemos, durante la “ceremonia de ingreso” el líder religioso dijo: “nosotros queremos mucho a “Mama Luján” por eso siempre recibimos con mucha alegría a los sacerdotes que vienen a misionar desde la Argentina”. En Wutum, otras de las villas, al recibirnos nos decían que ellos valoran mucho que vengan sacerdotes de tan lejos para misionarlos, y el catequista hacía ver a la gente, como ellos tienen ser agradecidos al recibir dos misioneros porque hay otros lugares, como dentro de la selva, donde a veces no hay nadie que pueda ir a celebrar la Misa.

El calor, los mosquitos, las privaciones materiales y la distancia no se sufren tanto como yo había entendido, y se sienten muchísimo menos cuando te ves trabajando por la evangelización de estas gentes.

Hay muchísimas cosas que me gustaría contarles, cosas interesantes y llamativas, y no me refiero tanto a lo “exótico” de la cultura, naturaleza y vida papuana, sino más bien a cosas que nos son propias a ambos, a nosotros y a ellos, pero que aquí se da de modo admirable, como por ejemplo la devoción de la gente, el amor a María, la alegría de los niños, el amor al sacerdocio, la participación de la Santa Misa y de la adoración al Santísimo, las confesiones frecuentes y sinceras… Muchas de estas cosas me gustaría compartir con ustedes pero ahora solo quería aprovechar a saludarlos y agradecer.


¿Y agradecer por qué? Porque yo ahora me encuentro misionando, gracias Dios en primer lugar, pero también gracias al esfuerzo y generosidad de tantos que colaboraron para que un día yo pueda ser sacerdote y misionero. Pienso en mis superiores; en mis padres y familia que generosamente me entregaron a Dios y que aún hoy continúan con ese acto generoso; pienso en mis amigos y “padrinos”, que con generosidad me ayudaron económicamente durante mi seminario para que un día yo, y otros tantos, podamos cumplir con el mandato de Cristo “Id y anuncia del evangelio a todas las gentes” (Mc 16,15 ). A todos ellos gracia y que ¡Dios les pague! Ustedes así se han hecho participes de ésta misión en PNG, por eso ahora aprovecho y los invito a que sigan colaborando con esta misión con sus oraciones.


Un fuerte abrazo a todos.

¡Viva la misión y el llamado de Cristo a misionar!

En Cristo y María,
P. Martín Prado, IVE