viernes, 20 de febrero de 2015

SERMÓN DE CUARESMA, Ayuno y Tentaciones de Cristo

P. Leonardo Castellani
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Ayuno y Tentaciones de Cristo

Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo. Y después de hacer un ayuno de cuarenta días y cuarenta noches, al fin sintió hambre. Y acercándose el tentador, le dijo: «Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes». Mas él respondió: «Está escrito: No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios». Entonces el diablo le lleva consigo a la Ciudad Santa, le pone sobre el alero del Templo, y le dice: «Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: A sus ángeles te encomendará, y en sus manos te llevarán, para que no tropiece tu pie en piedra alguna». Jesús le dijo: «También está escrito: No tentarás al Señor tu Dios». Todavía le lleva consigo el diablo a un monte muy alto, le muestra todos los reinos del mundo y su gloria, y le dice: «Todo esto te daré si postrándote me adoras». Dícele entonces Jesús: «Apártate, Satanás, porque está escrito: Al Señor tu Dios adorarás, y sólo a él darás culto». Entonces el diablo le deja. Y he aquí que se acercaron unos ángeles y le servían.

(Mt. 4,1-11)

Hoy hay sacerdotes que niegan las Tentaciones. Tengo el resumen de un artículo publicado con toda clase de aprobaciones en la "Revista Eclesiástica" de Lima, que me mandó mi amigo el P. jesuita Florentino Alcañiz: niega la realidad de las Tentaciones de Cristo y afirma que son una "dramatización" para expresar la eterna lucha del bien y del mal. Niega también que haya endemoniados y afirma que todos los "endemoniados" del Evangelio fueron enfermos y nada más. ¿Y cómo Cristo los dio por endemoniados, e incluso habló con los demonios? Ah, ésa es otra "dramatización", para significar la existencia del mal en el mundo. Después, como si esto fuese poco, se mete con la Santísima Madre de Jesucristo (cosa que Jesucristo no suele tolerar) y dice que la aparición del Ángel Gabriel es un cuento ridículo; y que eso es otra dramatización del "monólogo interior" de María Santísima; o sea, que la Virgen se preguntó ella misma y se respondió ella misma: -¿Quieres ser Madre de Dios? -Sí quiero, cómo no.

Entonces, según Su Sapientísima Reverencia, los milagros de Cristo podrían ser todos "dramatizaciones" -Perfectamente, cómo no -Entonces, Reverendo, ¿en qué se funda su fe? -Se funda en la razón -Hace mucho tiempo que no tienes ni pizca de fe -ni pizca de razón- diría tu Padre San Ignacio de Loyola.

Me hace acordar lo que le sucedió a un paisano mío de Reconquista, que se le paró al lado un turista en auto y dijo: -Oiga amigo ¿éste es el camino que va a Reconquista? -Síseñor. El otro puso en marcha el auto y el paisano le gritó: -Ep, párese! -¿Qué hay? -Este es el camino de Reconquista; pero si quiere llegar a Reconquista, pegue media vuelta y agarre pal otro lao, dirección contraria. Así este Profesor de Escritura, anda por la Sagrada Escritura, pero en dirección contraria: cree que anda entrando y anda saliendo.

Las Tentaciones de Cristo son reales y verdaderas. No diré que sean fáciles: son la mar de raras.

Algunos intérpretes (Durand, y también en cierto modo San Jerónimo y San Juan Crisóstomo) dicen que es natural, Cristo siendo Dios no podía ser tentado como nosotros los hombres. Pero Cristo no fue tentado como Dios, es imposible; y su natura de hombre es esencialmente la misma que la mía.

Mejor dijo el gran místico alemán del siglo XIII Maestro Eckhart: que las tentaciones de Cristo fueron las mismas que las nuestras. ¿Cómo se entiende eso?

La materia de nuestras tentaciones es diferente; en realidad es diferente en cada hombre; pero el fondo (o sea lo que llaman los tomistas "la forma", que no significa figura sino la estructura esencial de cada cosa, el "alma" como si dijéramos) ésa es la misma. El esquema general es el mismo.

En la parábola de las "Dos Banderas" que inserta San Ignacio en sus"Ejercicios Espirituales", presenta a Cristo y a Satán como dos caudillos que están reclutando gente para sus campañas bélicas: San Ignacio ve la vida cristiana como una milicia, pues él había sido milico. El Mal Caudillo se sienta en un trono de fuego y humo, en figura horrible y espantosa; y haciendo llamamiento de innumerables demonios los manda a tentar por tres escalones; primero de codicia de riquezas; después de vano honor del mundo; por último a recrecida soberbia; de donde después los precipiten en todos los vicios y pecados. "Dale al diablo un cabello y te tomará todo el pelo" -dice el español. San Juan Crisóstomo pone también estos tres escalones.

Los que hacen los ejercicios dicen -yo mismo lo he dicho alguna vez: "Eso es inexacto. Las tentaciones comunes son: 1º querer tener mucha plata; 2º exceso de lujo, boato, diversiones y comodidades; 3º pecados carnales". Eso es así, pero es un caso particular del esquema de San Ignacio y del esquema de las Tentaciones de Cristo: primero tienta el demonio con la codicia de una cosa creada (y todas las cosas creadas menos la salud pueden conseguirse con la plata), una cosa creada que no es mala en sí, pero que apegársele demasiado es malo -a veces muy malo; después tienta con una cosa ya mala, aunque no sea o no parezca un crimen; después tienta con cosas perversas. No está obligado el diablo a tentar en este orden lógico; y por eso tampoco los Evangelistas las ponen en el mismo orden: Lucas lo cambia.

Codicia de riquezas: demasiado nos previno Cristo contra ella; el mundo de hoy ha olvidado esa prevención; y por eso anda trastornado; estamos en el Reino del Dinero. Un multimillonario argentino tiene poco que ver con un multimillonario yanqui; pero aquí no hay muchos. Un millonario yanqui, que había muchos hasta llegar al poder Teodoro Roosevelt y los llamaban "los Megaterios Sagrados" no son millonarios, son billonarios (en Estados Unidos y Francia un billón son mil millones). ¿Saben Uds. cuánto viene a ser un billón? Ni lo imaginamos. Por ejemplo, si al nacer Cristo un hombre tuviera un billón de dólares y gastase mil dólares al día (cosa que ningún hombre puede), ahora, pasados casi dos mil años a 365.000 dólares al año, le quedaría dinero todavía que gastar unos 700 años -un poco más. Hagan la cuenta, es una multiplicación y una división que puede hacer un escuelerito de 6º grado.

Es una aberración que un hombre tenga un billón; no lo ha ganado, es un robo; y esa aberración gobierna hoy al mundo. Santo Tomás dice que si se permite a todos que lucren todo lo que puedan, sin límites, eso no es lícito, es aberrante. Ahora no hay muchos billonarios en E.E.U.U., porque el Estado, por medio de exorbitantes impuestos, barre con las grandes fortunas; pero el Estado a su vez se ha convertido en billonario, trillonario y cuatrillonario, y eso es para peor. No solamente la deuda pública, solamente los intereses de la deuda pública de E.E.U.U. pasan del billón. ¿Y quién va a pagar esa deuda? Nadie, no se puede pagar. ¿Y los intereses? Los paga todo el mundo, empezando por las naciones sonsas.

Un amigo me dijo que el Diablo ha puesto a los E.E.U.U. las tres tentaciones; la tentación de la riqueza, y han caído; la tentación de la fama y el poder, y han caído: robo de territorios a Méjico y España, entrada innecesaria en las dos Grandes Guerras, poder: lo han conseguido. Ahora le ha puesto la última: el gobierno del mundo entero; lo mismo que a China, Rusia y De Gaulle (Europa); a los cuatro Grandes. Veremos lo que pasa.

Esto sólo ya es un loquero; el mundo no puede andar bien; y encima están los otros dos escalones del diablo -que dependen del primero.

Salto los otros dos escalones, porque no hay tiempo. En el segundo escalón están la vanagloria, el auto-engrupimiento y la ambición. Cada día se publican en el mundo (y la gente los lee) millares de libros lascivos, obscenos, sacrílegos, crueles o absurdos. ¿De qué viene eso? De la angurria de gloria, y también de dinero, de los escritores. Y la ambición ha causado más muertes en el mundo que todas las pestes juntas; porque della proceden las guerras.

En el tercer escalón está la crecida soberbia, que fue el pecado del Diablo y también de Adán. Al llegar aquí Cristo rechazó a Satanás sin cortesía: "¡Fuera de aquí!"

Así que vean cómo el diablo tentó a Cristo según el esquema; por supuesto que lo tentó en la suposición de que Cristo podía ser el Mesías, cosa que el Maldito no sabía seguro. Primero lo tienta con una cosa buena, el pan; pero que la consiguiera por mal camino, un milagro innecesario; segundo, con el afán de hacerse famoso, pero por medio de una temeridad, la cual es en sí mismo pecado grave contra la Prudencia; tercero, con una máxima maldad -a la cual tentación sucumbirá el Anticristo: tomar al diablo como Dios12.

Como dije antes, este Evangelio está erizado de dificultades: he explicado la principal. Por ejemplo: ¿agarró el Diablo a Cristo que estaba en el desierto y lo llevó volando al pináculo del Templo? "¡Qué julepe tendría el Maldito!" -dice Santa Teresa. Probablemente se apareció en figura de peregrino y le pidió lo acompañara al Templo: el texto griego dice "paralambánein" que no significa "agarrar" ni "transportar" sino "conducir consigo". ¿Y luego lo llevó volando a un monte alto desde donde se vieran "todos los Reinos del Mundo -a la montaña de Djebel Karantal, a 30 km. de Jerusalén, como dice la leyenda? También aquí dice "paralambánein". Probablemente produjo una gran visión imaginaria en torno a Cristo, donde se viese además de Jerusalén muchas suntuosas ciudades, ríos, valles y mares -todo el mundo en abreviatura.

El Diablo da bien de comer y da mal de cenar, dice el español. Al final del Padre Nuestro pedimos a Dios nos libre del Mal -o nos libre del Diablo- como traducen los ingleses ("the Evil One") y los alemanes; y los brasileros. No podemos saber qué palabra aramea dijo Cristo, pues no nos ha quedado el Evangelio arameo de San Mateo -si es que existió. En griego y en latín, la última palabra del Padre Nuestro puede traducirse "de todo mal" o "del Malo"; porque ese ablativo que hay allí: "a malo" y "Apò poneeroû" puede venir de un nominativo masculino o bien neutro.

Es lo mismo de todos modos: que nos libre del pecado o del Diablo que es el que induce y se aprovecha del pecado.

jueves, 19 de febrero de 2015

Crónica sobre la Reunión con Educadoras

misionesIVE febrero 19, 2015 Italia, SSVM

Desde el día 3 al 10 de febrero hemos podido realizar una semana de estudio sobre cómo implementar la educación humanista cristiana en los distintos colegios que atiende nuestro Instituto. Nueve servidoras dedicadas a la enseñanza en distintas partes del mundo han venido a la Casa Procura en Roma para ayudar y asesorar al Consejo General en la elaboración de un documento en vistas a ser presentado en el próximo Capítulo General del 2016.

Durante varios días las hermanas invitadas y los miembros del Consejo General fuimos estudiando algunos temas a modo de “pilares” para fundamentar nuestro trabajo. El P. Gonzalo Ruiz presentó una conferencia acerca de los fundamentos y fines de la educación, basándose en el libro escrito por su padre, marcando que ante todo hemos de tener siempre presente el fin eterno al cual está llamada cada persona humana.



El P. Ernesto Caparrós habló de la importancia del sistema preventivo y el espíritu de familia según Don Bosco, modelo y guía principal para nuestros colegios.




El P. Elvio Fontana presentó un estudio sobre los elementos psicológicos y antropológicos que se pueden tocar para producir el acto educativo.



La M. María Ana de Jesús explicó los elementos básicos del método humanista, deteniéndose especialmente en el Trivium, mientras que la hermana Marie de la Sagesse explicó la importancia de la cultura griega y romana a la luz del cristianismo. Una de las mañanas, la M. María de Anima Christi nos guió por los Museos Vaticanos explicando por épocas los distintos estilos artísticos y sus principales representantes. También dio una conferencia sobre la importancia de educar en la belleza, por la relación que hay entre el verum, el bonum y el pulchrum. Luego de cada conferencia hemos tenido debates vivaces, que fueron delineando los temas principales sobre los cuales seguir trabajando.

El día 3 de febrero participamos de la Santa Misa en la Basílica de San Pedro, en el altar dedicado a Santa Dominga Mazzarello, co-fundadora junto a Don Bosco del Instituto de las Hijas de María Auxiliadora y patrona de la comunidad que asiste nuestro Colegio en Perú. El día 4 de febrero participamos con las hermanas en la Audiencia General del Santo Padre.



Damos gracias a Dios por tantos beneficios recibidos durante esta semana de estudio y pedimos a María Santísima, Modelo de Madre y de Educadora por los frutos de esta reunión.



En el Verbo Encarnado,

María Madre de Gracia

domingo, 15 de febrero de 2015

“¡Sarkis, ¡sálvate!”

Publicado el 08/02/2015de Instituto del Verbo Encarnado


El 15 de enero fue un día de dolor. Se cumplían dos años de la tremenda explosión de tres misiles que a pocos metros de nuestra casa se había llevado la vida de cientos de personas y había dejado otro tanto de heridos. Muchos de nuestra comunidad. Lo relatamos en su momento en una crónica (https://soscristianosensiria.wordpress.com/2013/02/08/cronica-de-la-explosion-en-la-universidad-de-alepo/).

Los recuerdos agolpados en la memoria reavivaron la tristeza por quienes ya no están, pero a la vez re encendieron la esperanza por los “milagros” de los que fuimos testigos en aquellos días.

Uno de ellos fue Sarkis. El primer misil cayó a pocos metros de él y el impacto lo hizo volar unos 30 metros hacia el otro lado de la calle. “Me desperté rodeado de muertos y mi cuerpo completamente en llamas. No podía creer estar vivo… Entonces sentí claramente al oído una voz que me decía: “¡Sarkis, ¡sálvate!”. Y con ella una fuerza sobrenatural por la que apagué el fuego que me estaba envolviendo y corrí en busca de ayuda, ¡teniendo varias quebraduras en las piernas! Pero cayó el segundo misil y la explosión volvió a arrojarme al suelo. Y de nuevo el eco de aquellas palabras: “¡Sarkis, ¡sálvate!”. Me arrastré hasta la puerta del Carmelo y llamé a mis compañeros. “¿Quién eres?”. Tan irreconocible estaba a causa de las quemaduras…”.


En el hospital su grave estado no auguraba ninguna esperanza. Pero a quienes lamentaban su suerte decía: “¿Por qué lloran? No estoy muerto. ¡Voy a vivir!”. El camino hacia la recuperación fue largo y muy penoso. Durante meses estuvo acostado en la misma posición, y fue sometido a varias operaciones. Pero sobrevivió, y hoy sigue repitiendo maravillado su historia. “Era tan fácil desistir y dejarme morir… Pero elegí vivir. ¡Dios me estaba diciendo que quería que viviera!”.

sábado, 14 de febrero de 2015

¿Seremos capaces?

Publicado el 09/02/2015de Instituto del Verbo Encarnado

Como prenda de afecto y apoyo nuestros cristianos recibieron cientos de cartas, escritas -en su gran mayoría- por gente joven. Son la espontánea reacción de chicos de colegios, universidades, grupos parroquiales, después de escuchar el testimonio de lo que viven sus hermanos en Siria… Cartas y más cartas ¡Una más conmovedora que la otra!

Y para sorpresa de muchos… ¡hasta los más pequeños se sumaron! Ellos, con su especial sensibilidad llegan a comprender este dolor. Y lo expresaron en dibujitos y saludos de lo más simpáticos y emotivos.

Todo se expuso en los salones de la Catedral. ¡Y las carteleras apenas si podían contener tanto cariño! Fue para estas familias tan probadas por la guerra un bálsamo que alegró sus penosos días y para todos nosotros una muestra visible de la unión de caridad.

Pero sucedió otro hecho curioso. Un grupo de estudiantes había tomado la iniciativa de difundir el testimonio de los cristianos en Siria. Mientras relataban historias de la guerra, Esperanza, una niña de escasos 7 años escuchaba con mucha atención. Sobrecogida por tanto dolor quiso consolar a algún niño de Alepo enviándole un regalo. Y como ansiando asegurarle un sueño apacible que resistiera a los más terribles bombardeos se desprendió de su amada almohadita con la que dormía desde pequeña.

¡Benditos jóvenes de alma tan grande capaz de hacer propio el dolor de quienes necesitan!

¡Bendita niña que tuviste la valentía de dejar algo tan preciado para hacer feliz a alguien! No es casual que tu nombre sea Esperanza. Con tu gesto sembraste la esperanza de que un día mueran los odios y las guerras y venza el Amor.

Los grandes… ¿seremos capaces?

jueves, 12 de febrero de 2015

Ejercicios Espirituales en la Provincia de Europa del Norte – SSVM

misionesIVE febrero 12, 2015 Alemania, Irlanda, Islandia, Lituania, Luxemburgo

Adoración en la capilla del convento

«”Buscar la verdad, descubrirla y alegrarse de haberla encon­trado”[1], decía San Juan Pablo II, “es una de las aventuras más emocio­nantes de la vida”»[2].

Querida Familia Religiosa:

Con gran alegría agradecemos a Dios y a todos las oraciones por los frutos de los Ejercicios Espirituales de nuestra Provincia de Europa del Norte, que tuvieron lugar en Luxemburgo entre los días 1 al 7 de enero y fueron predicados por el P. Paolo Giacinti, IVE, misionero en San Petersburgo, Rusia. En los mismos, han participado 17 hermanas que vinieron desde Holanda, Islandia, Irlanda, Lituania y Luxemburgo y tres misioneras desde Italia, Francia e Tanzania.

Estas palabras del Papa Juan Pablo II podrían resumir el sentido de los Ejercicios espirituales: “Si todo momento puede ser un «tiempo favorable» (cf. 2 Cor 6, 2) en el que el Espíritu Santo lleva al sacerdote a un crecimiento directo en la oración, el estudio y la conciencia de las propias responsabilidades pastorales, hay sin embargo momentos «privilegiados»… como los Ejercicios espirituales, los días de retiro o de espiritualidad. Son ocasión para un crecimiento espiritual y pastoral; para una oración más prolongada y tranquila;…para encontrar nuevas motivaciones para la fidelidad y la acción pastoral”[3]. Ante todo es un ejercicio en el cual el hombre encuentra a Dios y a sí mismo haciendo un reposo espiritual para sumergirse en la meditación y en la oración.

El día 7 luego de la Misa final y clausura de los ejercicios, por la tarde aprovechamos para ir peregrinar a Alemania a la Catedral de Tréveris. Según las fuentes de la Edad Media, la madre del emperador Constantino, Santa Elena, regaló su casa al Obispo Agricio para que la transforme en Iglesia Episcopal. Y de hecho, las investigaciones arqueológicas han demostrado que debajo de la Catedral había una vivienda. De esta casa se ha restaurado el techo de una habitación, recubierto de pinturas, de una extensión de 70 m² que se conserva en el Museo Diocesano. La más preciosa reliquia de la Catedral de Tréveris es la Santa Túnica, la Túnica de Cristo. Según la tradición, la madre del Emperador, Elena, trajo a Tréveris el vestido sin costuras de Cristo. Desde la renovación de la Catedral en 1974, la Santa Túnica se conserva extendida horizontalmente en un cofre de madera del año 1891 debajo de una cubierta climatizada de vidrio.

También allí se encuentra en la cripta el Relicario con la cabeza de Santa Elena.

De ahí fuimos a visitar la abadía benedictina de San Matías, que se encuentra en el sur de la ciudad de Tréveris. Es uno de los edificios más importantes de Tréveris y contiene numerosos tesoros artísticos. Entre las cuales están las reliquias del apóstol San Matías.

Al día siguiente seguimos con las jornadas de formación desde el 8 al 10 de enero. En estos días tuvimos distintas charlas sobre la vida religiosa. Las conferencias fueron variadas, desde un repaso al decreto “Perfectae Caritatis”, pasando por las enseñanzas de San Juan Pablo II, Santo Tomás, hasta llegar a los elementos no negociables de nuestro carisma, los votos de castidad, obediencia y pobreza y otros temas referidos a la vida comunitaria.

La formación intelectual tiene por objeto el estudio de la verdad, su interiorización y encarnación. Su fin primario es la búsqueda y conquista de la misma. Supone, pues, como punto de partida, el amor por la verdad, porque el amor es el motor de todas las cosas. El fruto del amor a la verdad es la adquisición de la misma: la contemplación, que consiste en la conquista y el reposo en la verdad amada. Se inserta plenamente en el carisma de nuestra familia religiosa que quiere vivir en plenitud el misterio de la Encarnación del Verbo[4], de aquél que dijo Yo soy la verdad (Jn 14,6) y por lo cual el Magisterio puede hablar de la “verdad que es Cristo”[5]

Podríamos decir que estos días intensos de oración y formación fueron para todas un tiempo fuerte donde vivimos la vida fraterna y un intercambio cultural ya que las hermanas vinieron de distintos países y distintas culturas. Recibimos un nuevo impulso para la misión que nos ha sido confiada. Damos gracias al Padre predicador, pero sobre todas las cosas, a Dios por todos los beneficios recibidos en estos tiempos y nos encomendamos a la Santísima Virgen Maria y le pedimos la gracia de ser siempre fieles al carisma que nos fue confiado y que vivamos la alegría del Evangelio.

Hna María de Czestochowa, SSVM
Rezando frente a la tumba de San Matías
Las hermanas y el Padre predicador
Jornadas de formación



[1] San Juan Pablo II a los jóvenes en Kampala (6 de febrero de 1993)

[2] Instituto del Verbo Encarnado, Directorio de formación intelectual, № 5

[3] San Juan Pablo II, Exhortación Apostólica Pastores dabo vobis, № 80

[4] Cf. Constituciones № 20

[5] Cf.Declaración Dignitates Humanae, № 14

miércoles, 11 de febrero de 2015

Cómo llegar a Musoma

Posted on febrero 11, 2015
Bueno, he llegado a “Epheta”, que es la casa de retiro de los capuchinos en Musoma, mas precisamente en Makoko. He venido a descansar una semana, luego de haber estado estos nueve meses solo en la misión, le pedí a mis superiores esta posibilidad, a la que el P. Johntin también accedió gustoso. Esta ya es la tercera vez que estoy aquí, y ya soy como de la casa. Estamos junto al lago Victoria, que es para disfrutar, y más que la vez pasada, que no tengo que ir a la escuela para estudiar swahili.



El viaje fue como siempre, es decir, mortal. Pero ya hay que hacerse la idea antes de viajar, o incluso ya en el momento que uno planifica salir de viaje… Si es un viaje para ir a descansar uno se pregunta, ¿voy a descansar? Porque el viaje de ida y regreso te hace pensar bien si tienes ganas de salir.



El jueves me llevó el P. Johntin a Kahama, con nuestro viaje de hora y media por camino de tierra… que en este tiempo está muy destruido por las lluvias. En la ciudad tomé un colectivo chiquito que me llevara a Mwanza. Los asientos rígidos, y las rodillas tocando el asiento de adelante por la parte de plástico duro y que a las tres o cuatro horas te está matando. Todos apretaditos… y traspirados (composición de lugar… 35 grados… solcito, nada de AC). Al lado mío viajó primero un chino (me imagino que era eso, porque tenía los ojos finitos y leía en un teléfono con caracteres chinos). Intercambiamos el “hello”, “welcome”… y listo. Luego de tres horas de viaje se bajó (sin saludar, así nomás… no hicimos muchas migas), y se sentó un muchacho de aquí, pero logré cambiarme al pasillo así estiraba las piernas… entre la gente que viaja parada. Tres horas más de viaje, y en Mwanza se llega a una estación que se llama Nyegezi, y llegamos ya casi de noche. Allí me tomé la “dala-dala” (combi), donde todo sigue su curso normal… todos apretados como perejil en maseta. Me bajo en una parte donde hay un mercado, y como voy con mochila y ya cansado, me tomo una “piki-piki” (moto taxi) que me lleva hasta el hotel.



Con un viajecito así no quería seguir de viaje al día siguiente, de paso que quería usar un tiempo para contestar las cartas que había recibido con una hermana que había venido de Argentina y se regresaba en estos días. Así que me quedé un día allí, dormí y salí a caminar por la zona, y aproveché a comprar algunas cosas. Destacado es que cuando fui a celebrar la misa en la capilla del hotel, había una hermana rezando, no quise molestar y me quedé rezando un rato, luego ya empecé a preparar las cosas y la hermana como vio que estaba por celebrar misa fue a llamar a sus otras hermanas… todas indianas, de la India, digo; dos religiosas y una vestida de laica, pero atuendos indianos. Así que tuvimos misa en el idioma común: swahili. A la noche una de ellas vino a charlar al lugar donde yo estaba sentado escribiendo cartas, y venía vestida no de religiosa, sino como suelen llevar los atuendos las mujeres indianas. Me explica que ella es religiosa, pero que cuando viajan tienen permiso de vestirse así, y que en la India ellas no usan hábito por el asunto de la persecución religiosa. Luego al rato de charlar llegaron las otras dos de hábito y una más vestida de laica. Llamativo, todas de la misma congregación, vestidas así de diferente. No tenía la cámara para que nos tomáramos una foto, que hubiera estado bueno para que las vieran.

Al día siguiente, fui a desayunar para comenzar mi nuevo tramo de viaje, y un hombre (un “mzungu”) me pide permiso para sentarse en mi mesa… claro que sí, eso es muy común por estas partes. En mi inglés “primitivo” nos comunicamos y resultó ser un alemán, protestante, y muy buena persona en lo que respecta a mi primera impresión. Hablamos bastante, intercambiamos datos, me dio su tarjeta, trabaja en la distribución de biblias en Tanzania, hace dos años que está, no habla swahili, está en un hogar de chicos en Bukoba, se llama Ralph (¡Rafael!, le decía yo en tono español, y se mataba risa). No le pregunté la edad pero parecía un pibe mas o menos como yo. Antes de despedirnos nos tomamos sendas fotos con sendas cámaras, y así podemos demostrar que argentinos y alemanes podemos convivir después del mundial de fútbol 2014. Pero no hablamos de fútbol, por las dudas.



Luego de esto, partí hacia la otra estación de buses donde salen los buses para Musoma. Esta ciudad está a 220 km de Mwanza, mas o menos. La estación se llama Vuzuruga… y para ir, lo más rápido es “piki-piki”. Llegué, no le di la mochila a nadie (ya aprendí… después te piden plata), y me fui hacia el colectivo, pagué el boleto, me senté en el asiento nº1 (es decir que si chocábamos también tenía el nº1). Esperamos como cuarenta minutos (algo común, hasta que no se llena, no sale… y tienen cinco filas de asientos). Más apretados que en el avión… y no sé si verán que soy flaco y aprovechan pero al lado se sentó una señora que ocupaba más de un asiento, lo que yo dejaba libre y un poco más. Tuvo dificultades para abrocharse el cinturón de seguridad, pero ¡finalmente llegó!







Ya todos bien apretados, digo acomodados, salimos, y al doblar la esquina de la estación, ¡se paró el bus! Todos empiezan a reclamar, se tiran tres tipos debajo y a los cinco minutos seguimos viaje, pero todos veíamos que eso no iba a ir bien. Hasta que a los diez minutos, se para de nuevo y todos se bajan vociferando, lo agarran al conductor de la camisa y lo querían bajar del colectivo. Se resiste, forcejeos, gritos, las doñas que gritan más que los hombres, un despiole terrible. Yo también me bajo con mis cosas, así muestro que estoy totalmente de acuerdo con ellos (no faltaba más… no quería que me bajen a la fuerza como al chofer). En medio de las discusiones veo que del colectivo también se baja una señora, “mzungu”, de unos sesenta años aproximadamente… y se me acerca a hablar y preguntar qué pasaba. Yo algo entendía del asunto y muy trabado comencé a tratar de explicarle. Luego que me pregunta de dónde soy, me dijo que mejor habláramos en español porque era una norteamericana que entendía español. Creo que era católica, porque tenía una medallita colgada de una soga plástica azul y estaba trabajando con una religiosa en un hogar de chicos albinos.



Yo estaba entre que trataba de escucharla a ella, y saber qué pasaba con nuestro viaje, porque a todo esto las discusiones seguían, llegó la policía para poner orden. En ese momento tan oportuno vino un borracho a pedirnos plata a nosotros dos (extranjeros), el cual ante nuestra negativa comenzó a pedirnos los pasaportes, con la autoridad de un agente de migraciones… Luego, de deshacernos del borracho, con ayuda de algunos que estaban allí (dos hombres lo agarraron por los hombros y se lo llevaron), intercambiamos direcciones de mail con “Mama Joyce”, y me fui a ver qué pasaba con nuestro viaje. Entendí que venía otro colectivo, el cual efectivamente llegó a los 10 min. Todos arriba, y a seguir viaje. Ya sin novedades, salvo que por momentos viajábamos a 120 km por hora, y otras veces a 130 y era adrenalina pura. Llegamos a Musoma, otra vez piki-piki, y ya estoy descansando. Espero poder disfrutar esta semana antes de emprender mi nueva aventura de regreso. Al llegar a la casa de retiros, estaban unas hermanas en la puerta de la casa, dos de ellas de Zambia, y una de Tanzania con quienes intercambiamos breves saludos.

En la misa de hoy estuvieron unas hermanas polacas que están estudiando en la escuela de swahili, y dos de nuestras hermanas también, que se han venido para hacer el curso breve. Hoy en el desayuno estuvimos charlando con un padre que es de Burkina Faso, Fr. Daniel, de los White Fathers, y el Hno Bernard, capuchino que vive en esta casa, oriundo de Suiza. Fr. Daniel me pasó su dirección en Mwanza para que vaya a parar a la parroquia de ellos cuando vaya por aquellos lados.



Me sorprende mucho cómo al salir un poco de Kahama, se vive en un ambiente muy internacional, sobre todo entre religiosos y misioneros de lugares tan distintos. Es algo muy importante poder hablar algún otro idioma para poder relacionarse, y también poder hablar para conocer las experiencias de otros. Es muy común el buen trato y la relación entre religiosos, ahí nomás se entabla el diálogo en el idioma que se pueda… y es una alegría realmente, siempre se termina comprometiendo oraciones mutuas. En este viaje he podido ver y saludar gente de India, Alemania, EEUU, Zambia, Holanda, Burkina Faso, Polonia, Suiza, Perú, Camerún… si no me olvido de alguno por ahí.

Esto nos ayuda mucho a abrir nuestra visión de las cosas… de paso que también agradecemos todo lo recibido, haber nacido donde nacimos, y haber recibido la formación que hemos recibido, inmerecidamente. Pero más nos obliga a ser fieles a lo recibido y tratar de comunicarlo.

Bueno, espero que este mail les ayude a entretenerse y reírse un rato, de paso que si deciden venir a pasar unos días en Musoma, se pueden preparar sicológicamente para el viajecito.



¡Firmes en la brecha!

P. Diego Cano, IVE.

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domingo, 8 de febrero de 2015

"Hoy fundamos en el Cielo"


Hoy 8 de febrero del 2015 se conmemora la muerte de Marcelo Javier Morsella, aquel joven seminarista de los comienzos de nuestro Instituto, que murió hace 29 años. Aquí compartimos un relato de aquel día:
En horas de siesta, el sol, levemente inclinado hacia el oeste, pegaba fuertemente sobre las azules aguas del embalse Nihuil, situado a setenta y cinco kilómetros de la ciudad de San Rafael.
Para la mayoría de los seminaristas de la diócesis, que estaban realizando su convivencia en la escuela del pueblo, transcurría el cuarto día de estas sus vacaciones, y en particular para Eugenio Mazzeo y Marcelo Morsella, seminaristas que comenzaban su tercer año de Filosofía, era ya el tercer día en que pensaban probar el “catamarán”, después de dos intentos no muy exitosos en los anteriores.
Esa tarde subieron al catamarán Eugenio Mazzeo y el padre Carlos Buela. Debido a que la lona de la embarcación no estaba muy sana y no soportaba demasiado peso sin romperse, habían acordado previamente que sólo de a dos personas subirían a la misma. El padre Buela deseaba viajar en el catamarán, viaje con el que soñaba hace tiempo, e igualmente el “Turco” Mazzeo, ya que esta embarcación era suya, y había superado bastantes inconvenientes para traerla desde Buenos Aires.
Por fin el catamarán salía, y suavemente, con viento en popa, se deslizaba por el lago bordeando la costa en dirección sur. Marcelo los seguía caminando por la playa.
Siendo las cuatro y media de la tarde de un hermoso día, era natural que muchos de los seminaristas estuvieran en la playa que suelen frecuentar, más o menos un kilómetro al sur de la escuela. De pronto vieron aparecer a unos cien metros hacia la derecha el catamarán, del cual, al aproximarse a la playa, bajó un sacerdote, y un seminarista que estaba de pie sobre la orilla, subió y ocupo su lugar.
El padre Buela había descendido del catamarán, y Marcelo Morsella había subido en su lugar, acompañando al Turco en un nuevo viaje. El Turco no estaba demasiado contento, porque la embarcación no respondía del modo que deseaba. El padre Buela le dio ánimo:
-¡Adelante Turco!, ¡y con alegría!- dicho lo cual estrechó su mano.
-Saludá al padre, Marcelo- añadió el Turco. Inmediatamente Marcelo saludó al Padre Buela.
Y fue así como el padre los vio alejarse desde la orilla. El catamarán ahora se enfrentaba al sol y tenía viento en estribor, porque su dirección era hacia el oeste, a través del lago, hacia el Club de Pescadores que estaba en la costa de enfrente.
Un gran capitán, guiando una pequeña embarcación, surcaba desafiante las aguas del lago Nihuil. Eugenio reconocerá más adelante que se encontraba bastante nervioso a causa de las dificultades, y que fue Marcelo el que realmente mantenía la calma.
Llegados a la orilla contraria, amarraron en el embarcadero de la residencia vecina al Club de Pescadores, donde el Sr. René Franchetti, conocido colaborador del Seminario, los recibió en su casa, mientras Eugenio le ayudaba a probar una embarcación suya.
Habiéndose hecho las seis de la tarde, ambos pensaron que era hora de regresar, mas cuando habían decidido abordar el velero, una persona del lugar les advirtió:
-¡No salgan ahora, es peligroso!
Efectivamente, el lago tenía mucho oleaje ahora, y una tormenta avanzando desde el sudoeste amenazaba con borrar el celeste cielo.
Más tarde, el viento había amainado un poco y la tormenta se había detenido momentáneamente. El mismo hombre que casi una hora y media antes les había recomendado no salir, les dijo ahora que si se apuraban, podían cruzar.
Así fue como nuevamente izaron velas, y zarparon. Marcelo en proa, Eugenio en popa. El viento de popa los empujaba con cierta velocidad, y aunque se dirigían manifiestamente hacia la orilla desde donde habían partido, el lugar concreto de llegada era algo medio fortuito, debido a que el timón se había roto.
Mientras adelantaban en la marcha, Marcelo entonó el himno del Liceo Naval, a lo cual se plegó Eugenio. Ese himno tiene una estrofa que dice así:
“Adelante, marchemos,
nuestro rumbo es de gloria y es de luz,
que en los cielos del mar de nuestra Patria,
el rumbo está marcado con la cruz”.
-¡Hacia allá, Turco! -gritó Marcelo. Allí hay un lugar donde podremos atracar mejor, a resguardo del viento- decía mientras señalaba un lugar en la playa, al lado de un pequeño espigón de cemento. Entonces, extendiendo su mano en magnánimo gesto, estrechó fuertemente la del Turco, diciendo:
-¡Te felicito, llegamos!
Llegamos... Había algo de despedida en ese saludo.
El catamarán ya con su vela baja, avanzó hacia el espigón en forma paralela a la costa. Ambos lo empujaban. Estaban sólo a dos metros de la orilla.
Llegados al lugar, empujaron la embarcación hacia la arena. El Turco estaba de proa, de pie sobre el agua, cuando sintió una fuerte contracción en todo el cuerpo, que lo derribó. Y casi instantáneamente, sintió a Marcelo que gritaba:
-¡Ayudame, Turco!, dicho lo cual dio unos pasos torpemente, como andando a tientas, yendo a caer en brazos del Turco, quien habiéndose incorporado, había corrido a auxiliarlo.
El Turco arrastró a Marcelo inconsciente, y lo depositó sobre la playa. Antes que pudiera hacer mucho, sintió Eugenio unos chispazos en el palo mayor de la embarcación. Miró hacia arriba, y vio casi junto al palo a un cable de alta tensión, de color marrón y descubierto. Entonces comprendió.
Marcelo había fallecido ya antes de ser llevado a la enfermería del pueblo, en donde todos los esfuerzos que se hicieron para revivirlo fueron vanos. En padre Buela le dio la absolución, le administró la unción de los enfermos y la bendición papal. Sobre su cuello llevaba Marcelo la medalla escapulario de la Virgen del Carmen, que del reverso tiene la imagen del Sagrado Corazón de Jesús. El día anterior se había confesado, había rezado el Vía Crucis, y esa misma mañana participó de la Santa Misa con Laudes, y comulgó, renovó su Consagración a la Virgen, y rezó el Rosario caminando con dos amigos hacia la capilla y por el bosque cerca del mediodía, luego de haber jugado un set de tenis.
Muchos seminaristas y gente del pueblo estaban agolpados frente al lugar. La capilla también estaba poblada de gente que rezaba con fuerza.
A poco de esperar, se divulgó la noticia de su muerte, y hubo sorpresa, hubo silencio, hubo llanto, pero también hubo calma, porque calma y una profunda paz había en el rostro de Marcelo, mientras era llevado al templo.
Esa misma noche se rezó la primera Misa de cuerpo presente, la primera de las cinco que se celebrarían. Presidió el Padre Buela, y profundamente conmovido habló de Marcelo. Recién entonces empezaba a correrse el velo, recién entonces empezábamos a ver lo grande que era Marcelo, mucho más de lo que pensábamos mientras vivía. Lo gigantesco de su vida austera, de su vida de verdadera pobreza, de la delicadeza de su alma, de su alegría, de su amor a la Virgen y a la Eucaristía, de su permanente disposición para todo lo que significase sacrificio, generosidad y entrega, y sobre todo del ardiente anhelo de su corazón, manifestado claramente en una oración que se le encontrara en su libreta de anotaciones:
“Señor, quiero ser una hostia.
Blanca, sin mancha, por tu Gracia y para Ti.
Frágil, sólo fuerte en Ti”.
Esa noche, Marcelo había conseguido su deseo.
Durante toda la noche los seminaristas y el pueblo entero del Nihuil estuvieron velando el cuerpo de Marcelo. Se producían hechos increíbles, como el que la gente trajera a sus hijos a besar y tomar gracia del cuerpo del difunto, al que llamaban santo.
Las campanas del Nihuil serenamente tocaban a duelo. Los hombres del pueblo pidieron llevar a pulso, turnándose, el féretro con el cuerpo de Marcelo, hasta el puente de entrada que cruza el cañadón. Junto a éste su madre y sus parientes y atrás una inmensa muchedumbre.
Todo Nihuil marchaba en procesión. Marcelo después de muerto estaba realizando una gran misión popular.
Finalmente llegó a la “Finca”, la casa religiosa del Instituto del Verbo Encarnado, donde Marcelo vivía. Allí se le veló una noche más, permitiendo de ese modo que llegaran los hermanos de Marcelo, y que pudieran verlo por última vez.
En la mañana del lunes, el Obispo de San Rafael, Monseñor León Kruk, presidió la última Misa de cuerpo presente.
Por benévola voluntad de la madre y porque interpretó que así lo hubiera deseado Marcelo, dio su permiso para que fuera enterrado en la finca de la Congregación. No obstante, hubo que llevarlo provisoriamente al cementerio de San Rafael.
“Cuando esté enterrado en la finca, su tumba será lugar de peregrinación”, se le escuchó decir a una persona.
Escribió majestuosamente un compañero suyo: “Al fin uno de nosotros ya está con el Verbo Encarnado”.
Con las manos llevando el féretro y con la mirada puesta en el Cielo, le dijimos adiós.
Ese día el Padre Buela dijo: “hoy fundamos en el Cielo“. Su muerte fue muy fecunda para nuestro Instituto. A partir de la misma comenzamos a crecer de manera vertiginosa.
Buenos Aires, 11 de febrero de 1986.
Padre Carlos Miguel Buela.
Soy Capitán Triunfante de mi Estrella
Mutaba el cielo en sus mojados grises,
El sol ya se apagaba aquella tarde;
Ese apretón de manos que “Adiós” dice
Le dijo a la tormenta que se largue.

Sólo una estrella del estío observa,
Gemela de tu alma, Capitán;
Se ensancha el lago con orilla eterna
Bajo la proa del Catamarán.

La vela se batía en la tormenta
Atada firme al mástil de su bote;
A tu espíritu indómito no ahuyenta
La lluvia que le pega como azotes.

Y cantabas un himno de victoria
Como si ya entendieras que tu anclaje
Sería en el Cielo, en la gloria,
Al conquistar la estrella de tu viaje.

“Volveré a Ti, Señor”- tu pensamiento,
Pues ya no hallaba límites tu anhelo,
Y al llegar a la orilla, en un momento,
Zarpaste con tu alma para el Cielo.

En la distancia lloran las campanas
De aquel que hizo inmortal su huella,
Y repitiendo están con voz baquiana
“Soy Capitán Triunfante de mi Estrella”.


Mercedes Giaquinta