domingo, 9 de agosto de 2015

En desagravio de las blasfemias



Existe una sociedad en la que cada miembro se compromete  a decir, cada día, cincuenta blasfemias contra la Santísima Virgen, en contraposición de la cual se ha publicado el siguiente:

Rosario de Alabanzas a la Santísima Virgen
en desagravio de las blasfemias:

OFRECIMIENTO
¡Oh María, Madre mía Inmaculada! Deseando desagraviarte de las ofensas que recibe tu purísimo Corazón, especialmente de las blasfemias que se dirigen contra Tí, te ofrezco estas alabanzas con el fin de consolarte por tantos hijos ingratos que no te aman, y consolar el Corazón de tu Divino Hijo a quien tanto ofenden las injurias dirigidas contra Tí.
Dígnate, dulcísima Madre mía, recibir este mi pobre obsequio; haz que te ame cada vez más, y mira con ojos de misericordia a esos desgraciados para que no tarden en arrojarse en tus maternales brazos. Amén.

Dígnate que te alabe, Virgen Sagrada.
Dame virtud contra tus enemigos.

(*)
Bendita sea la excelsa Madre de Dios, María Santísima.

Bendita sea su Santa e Inmaculada Concepción.

Bendita sea su gloriosa Asunción a los cielos. 

Bendito sea el Nombre de María Virgen y Madre.

Bendito sea su Corazón Inmaculado.

Bendita sea su Pureza Virginal.

Bendita sea su Divina Maternidad.

Bendita sea su Mediación Universal.

Benditos sean sus Dolores y Lágrimas.

Benditas sean las gracias con que el Señor la coronó como Reina de Cielos y Tierra.

Gloria a María Hija del Padre,
 gloria a María Madre del Hijo, 
gloria a María Esposa del Espíritu Santo.

-------
[Desde el (*) se repite cinco veces, y al final se añade]:
Madre mía, te amo por los que no te aman, te alabo por los que te blasfeman, me entrego a Tí por los que no quieren reconocerte por Madre.

(Con licencia eclesiástica)

sábado, 8 de agosto de 2015

En la fábrica de misioneros

Posted on agosto 4, 2015


Ushetu, Tazania, 28 de julio de 2015.

Creo que todas las veces que les he dicho que mas adelante les voy a contar algo, nunca he cumplido. Así que aquí me siento a escribir sobre algo que prometí, para revertir la situación. Lamento que sea de algún tiempo pasado, pero creo que las impresiones no pierden valor. Hace un par de meses pude ir de vacaciones a Argentina. Las vacaciones son parte de la vida del misionero, y no una parte de poca importancia, pienso. En particular para mi fueron muy especiales estas vacaciones, por la razón de ser las primeras desde que vine a Tanzania. O tal vez pienso que son importantes porque luego de tantos años en el seminario menor, y de predicarles esto a los chicos, me he convencido de que es así.



Una gran emoción de volver a la patria. Tal vez a los misioneros que están en lejanos lugares esto que digo no les llame la atención. Pienso especialmente en los que viven en Argentina, en los que están en nuestras casas de formación, y creo que a ellos les puede servir de provecho conocer qué pasa por la mente y el corazón del misionero que regresa a la casa donde se formó como sacerdote y misionero. Por eso mismo, dejo de lado lo que fueron los encuentros con los familiares y el tiempo grato pasado en la casa.

Llegar a “la Finca”… son muchas cosas que se me vienen al recuerdo de esos días. Para los que no saben, “la Finca” es el nombre cariñoso con que llamamos a nuestra casa madre en San Rafael, donde empezó el Instituto, donde empezó todo. Allí surgió nuestro primer seminario mayor, fue nuestra primera casa. Allí estudié todo mi seminario, así que eran muchas cosas las que pasaban por mi mente. No sé porqué tendía en el primer momento a estar callado, y caminar recorriendo cada lugar medio solo. Y ahora que lo pienso, cuando yo era seminarista, varias veces vi a algunos misioneros que nos venían a visitar, en esa actitud. Uno los conocía de otra manera, y de repente los veía mas reflexivos. Creo que la razón es que cada lugar nos habla… recordamos cosas. Las aulas donde estudiamos, nos recuerdan a los compañeros, las clases… Las casas donde vivimos, nos traen miles de anécdotas y nuevos recuerdos de compañeros, la mayoría de los cuales ya son misioneros en tantos lados, y nos los hemos vuelto a ver. Recordamos a nuestros formadores, los superiores, y siempre con un gran sentimiento de gratitud.



Ni qué hablar al entrar en la iglesia. Con alegría fui a sentarme al lugar que solía utilizar. Volver a ver todo desde ese asiento en la iglesia, me recordaba de los compañeros que solían usar otros lugares de la iglesia. Recordaba las misas, tantas misas, misas diarias… cada una de esas misas nos fue preparando, cada día. Los sermones, especialmente esos que de alguna manera nos “marcaron”… yo recuerdo varios, especialmente del P. Buela. Los recuerdos de las fiestas en esa iglesia, las grandes ceremonias, las maitines, las buenas noches. Pasar a besar la imagen de la Virgen de los Dolores al terminar el canto, un gesto muy simple, que mostraba piedad filial, y amor materno.



Una siesta fui rezando el rosario hasta el cementerio del seminario. Siempre fue un lugar muy grato. Nunca fue un lugar triste. A todos los que despedimos en ese lugar, los hemos envidiado por una santa muerte. Mirar el seminario menor desde ese lugar, las alamedas, la cordillera marcando el horizonte. Pedir por los difuntos, pedir la gracia de una buena muerte, perseverancia en la gracia, y preguntarse si Dios querrá que nuestros restos descansen allí… o en África, o en… donde sea.



Una sensación extraña era entrar en los mismos lugares, la misma escenografía, pero caras nuevas… los seminaristas. No saben el gozo interior que produce en el alma del misionero que regresa a “la Finca” escuchar los cantos en la iglesia, y pensar en esa legión de misioneros que se prepara. Estar en la fábrica de misioneros, es increíble. Tuve la gracia de poder presidir una misa allí, y de que estuvieran presentes los sacerdotes que están en San Rafael, los seminaristas mayores, y los seminaristas menores. No se me ocurrió otra cosa que predicar sobre el amor que debemos a ese seminario… que es un honor haber estudiado allí, y haber compartido tantos años con el fundador en esos años. Que debemos amar nuestro seminario, como amamos a nuestros padres.



En los días de mi estadía, gocé de dos grandes fiestas, especialmente la del Verbo Encarnado. Disfruté de la compañía, conversación, bromas y risas con los sacerdotes. Y pude experimentar que todo esto no es sólo palabra escrita, cuando en el día de armar mi bolso para irme a continuar las vacaciones en casa con mi madre, se me hizo un nudo en la garganta. Parecía que me iba por primera vez. Apenas pude decirles algunas palabras a unos seminaristas que estaban trabajando, y que me imagino se sorprendieron de que haya “tanta emoción”. El rector del seminario, con quien compartimos muchos años de seminario y una gran amistad, me acompañó hasta el auto que me llevaría a la terminal. Yo no podía decir nada, y me alegré de que no hubiera nadie mas que nosotros, para que no sea un papelón, de ver a un misionero que parte para el África, llorando como cuando a los catorce años dejaba la casa para irse al seminario menor.



Me traje un recuerdo hermoso de esos días en casa, en “la Finca”. Fuerzas renovadas, y sueños e ideales de aquellos años de seminarista. Alegres momentos vividos con los amigos, en amistad sacerdotal. Esperanza de refuerzos misioneros. Pero por sobre todo, una gran alegría, que creo que es siempre el clima de ese lugar… “La vida aquí es un anticipo del cielo. Nunca estuve tan feliz”.

Desde Tanzania, un abrazo a la querida “Finca”.

¡Firmes en la brecha!

P. Diego Cano, IVE.





viernes, 7 de agosto de 2015

MONJES, por Dios y sus hermanos

4 DE AGOSTO DE 2015 / MONASTERIODELPUEYO


Tener siempre presente el doble fin de nuestra vida:


Solo Dios

1) Gloria de Dios, alegrar el corazón de Jesús.



“me parece estarlas viendo a todas una por una en el locutorio detrás de los pinchos. Pido a Dios que las conserve en la humildad y simplicidad de alma en que están, sin problemas ni complicaciones, sin temores tontos, sin pensar en el pasado que ya no existe ni temer el porvenir que está en manos de Dios; sin creer jamás que Dios pueda abandonar a ninguna de ustedes; sin apuraciones por nada, porque Dios las tiene en su seno y las guarda y defiende como a las niñas de los ojos. El oficio de ustedes tiene que ser alegrar el Corazón de Cristo y estar alegres y contentas sin preocuparse de nada. Cada día se acercan más al gran encuentro. Cada día se hacen un poco más grandes y van envejeciendo con elegancia y gallardía con una alma blanquísima y purísima dentro de un cuerpo arrugado y encorvado. Mientras los ojos del cuerpo se vuelven cegatones, los del alma se afinan y agudizan y ven más claramente las cosas de Dios. Y mientras los oídos corporales se vuelvan más sordos, los del alma escuchan silbos y cuchicheos e inspiraciones divinas que sólo las almas santas entienden. Cada día están ustedes más cerca de Dios.



Vea cada una en la otra a un alma queridísima de Dios y venérela interiormente como a tal, sin ponerse corajuda nunca ni pensar menos altamente de nadie. Eso le gusta mucho a Dios que nos quiere tanto a todos y quiere que nos amemos unos a otros”[1]. .



2) Servicio a los hombres, nuestros hermanos.



“Hay que conservar fielmente la vida monástica y conventual
Consérvese fielmente y resplandezca cada día más en su espíritu genuino, tanto en Oriente como en Occidente, la veneranda institución de la vida monástica, que tan excelsos méritos se granjeó en la Iglesia y en la sociedad civil a lo largo de los siglos. Primordial oficio de monjes es tributar a la Divina Majestad un humilde y noble servicio dentro de los claustros del monasterio, ya se dediquen legítimamente a su cargo alguna obra de apostolado o de caridad cristiana. Conservando, pues, la índole característica de la institución, hagan reverdecer las antiguas tradiciones benéficas y acomódenlas a las actuales necesidades de las almas, de suerte que los monasterios sean como focos de edificación para el pueblo cristiano”[2].

[1] Segundo Llorente, S. J., a las carmelitas de California, 6 de octubre de 1966

[2] CVII, Perfectae Caritatis, n 9

jueves, 6 de agosto de 2015

Misión Popular con los jóvenes del CIDEPROF en los Juríes (Santiago del Estero – Argentina)




misionesIVE agosto 4, 2015 Argentina





Queridos Todos,

Entre los días 14 y 18 de julio, hemos realizado la primera misión popular con el CIDEPROF, y la llevamos a cabo en Los Juríes, Santiago del Estero. El CIDEPROF (Centro de Investigaciones de la Problemática Familiar) es un organismo perteneciente a la Tercera Orden del IVE, constituido principalmente por jóvenes universitarios. Fue una misión como las que solemos hacer siempre, con todos los elementos ya conocidos: cartucho doctrinal, controversia, misión infantil, visita de casas, propagandas en el pueblo con altoparlantes, programas de radio, etc.



Realmente fue una experiencia hermosa y esperanzadora. Eran cerca de 80 universitarios congregados de Jujuy, Tucumán, Suncho Corral y Mendoza. La mayoría pertenecía a los distintos centros CIDEPROF de dichos lugares.

Hubo un gran espíritu fraterno; muchos se conocían ya de los Cursos para Universitarios que anualmente se organizan en San Rafael en el mes de enero, de modo que les sirvió para reafirmar los lazos de amistad. Otros eran nuevos, pero inmediatamente se incorporaron al grupo y ya no se distinguían procedencias.



Todos participaron de la alegría de entregar dones espirituales. Se pudo visitar todas las manzanas del pueblo y se consiguieron muchos frutos (recepción de sacramentos).

Todas las responsabilidades la llevaron adelante los mismos chicos. Fue una pena no poder contar con más religiosos pero, por otro lado, esto permitió el crecimiento de los mismos jóvenes.



El régimen de vida que se llevó era exigente:

7,00 Levantarse
7,30 Adoración, punto doctrinal espiritual, bendición con el santísimo sacramento.
8,30 Desayuno
9,15 Organización del trabajo
Trabajo misionero
12,30 Evaluación del trabajo
13,00 Almuerzo
14,00 Descanso
15,30 Punto doctrinal de cuestiones actuales
16,15 Merienda
16,45 distribución del trabajo
18,45 Rosario
19.00 acto misionero
19,30 Santa Misa
Fogón
21,30 Cena
Eutrapelia
23,00 Descanso

Realmente ha sido todo muy bueno.

Quiero agradecer a los padres Esteban Cantisani y Juan Martín Sierra, misioneros en Los Juríes, la generosidad que mostraron en recibirnos como lo hicieron. También agradezco a los padres José Sylvester y Juan Cruz Fariña, que junto conmigo estuvieron a cargo de la misión.




Los jóvenes pidieron que se repitiera todos los años porque lo veían como muy fructuoso para ellos. Dios quiera que podamos cumplir con esta expectativa.

Les pido que recen por los frutos de la misión que, en los misioneros, puede empezar a madurar ahora.

Dios los bendiga.

P. Raúl Harriague





miércoles, 5 de agosto de 2015

Cansarse de bautizar



Posted on julio 28, 2015


Ushetu, domingo 26 de julio, de 2015.

Hoy domingo, temprano, escuché aullando una hiena. Eso me ayuda a recordar que estoy en África. Muchas veces a uno le pasa, que se mete tanto en el apostolado, en la vida cotidiana, compartiendo tantas cosas con la gente de aquí, estableciendo amistades, y pudiendo conversar un poco mas… que de a poco Dios va dejando caer como un manto que cubre muchas de las asperezas de la misión, y uno se siente en casa.

Hoy pude tener también noventa bautismos, lo que me ayuda a recordar que estoy en una misión en África.Es realmente una misión, y eso en verdad se goza… aunque a primera vista asoma el trabajo, como lo primero que impacta. Y si uno no se toma el tiempo para rezar, puede perder de vista que es trabajo misionero. Puede pasar, que al hablar de noventa bautismos, se piense ante todo en el trabajo. Pero acto seguido se puede ver lo grandioso de lo que hemos hecho hoy. Y pienso también en cuántas veces desde la vida del seminario pedíamos poder ir a la misión y cansarnos de bautizar… y hoy Dios me lo concedió. No que me canse de bautizar, sino que sentí cansancio luego de una buena jornada de bautismos… y que no sólo es en nuestra aldea, sino que en la visita a cinco aldeas ya he realizado nada menos que 347 bautismos. Y han sido días de buen trabajo apostólico, que a pesar de los grandes defectos, sobre todo del misionero, por medio de su brazo y de su voz, ha hecho tantos hijos de Dios.

Hay una impresión que se ha ido repitiendo a lo largo de estos bautismos en las aldeas, hay algunos niños que se destacan por su “ferocidad” en rechazar al misionero… pero sobre todo porque es blanco. Se espantan de una manera asombrosa. Muchos de ellos gritan, lloran y patalean. Y no tengo forma de demostrarle que no los voy a comer… no puedo hacer mas que una sonrisa que muchas veces responden con un grito de terror, lo que me hace reír más todavía, y ni qué decir a la gente. Ellos parecen que disfrutan… y a mí me da un poco de vergüenza. De todos modos, con la colaboración de padres y padrinos, los convertimos en hijos de Dios… ¡qué tanto!

Lo que también sucede, es que los llantos son contagiosos, y se imaginan lo que ha sido hoy con noventa niños en la iglesia, cuando algunos niños escuchaban que los de la fila comenzaban a llorar… se pensarían que se venía una vacuna o algo parecido. Algunos de ellos al final de la ceremonia ya se habían rendido… y convencido que no había nada de qué temer. Me acuerdo de las impresiones del P. Llorente en Alaska… y puedo ver alguna similitud, sobre todo porque aquí muchos de estos chicos es la primera vez que ven un hombre blanco, y les parece que debe ser un monstruo salido de alguna cueva.

Hoy pude finalizar el día con otro trabajo muy misionero y sacerdotal, llevando la comunión y dando la unción a tres enfermos de la aldea vecina. Como debía salir luego de terminar las actividades del oratorio, y cerrar la iglesia, estábamos comenzando el viaje cuando el sol ya se había puesto. Me vino a buscar un hombre de la aldea para llevarme a las casas de los enfermos, para poder llegar sin perdernos. A la primera casa llegamos casi de noche, sin embargo quedaba algo de claridad en el cielo del atardecer y se podían ver las siluetas de las personas y los árboles recortados sobre el horizonte. En la casa la enferma estaba sentada afuera, sobre un plástico en el suelo, muy encorvada. Era una mujer joven, pero con signo de grandes sufrimientos físicos. Pidió la confesión y todos nos dejaron solos. Nos alumbraba un débil fuego que había sido encendido para cocinar. Luego volvieron todos para rezar junto a la enferma. Qué les digo que me parecía que había gran atención a las palabras del rito, las oraciones, la lectura del evangelio. Habían personas grandes, y muchos niños que se sentaron en el piso de tierra, haciendo un círculo. Las palabras del evangelio, de la curación del siervo del centurión sonaban muy consoladoras: “Iré y lo curaré”… Y la respuesta del centurión: “No soy digno de que entres en mi casa…”. Luego de eso, hablar de la visita del Cristo en la Eucaristía a una casa tan pobre, en un lugar tan desconocido… “No soy digno de que entres en mi casa…”. Sin embargo, Cristo viene, para curar el alma sobre todo, y dar consuelo.
Luego visitamos a una abuela enferma, con la enfermedad de la vejez y los achaques, y entré en su habitación para darle la comunión. Todo estaba muy oscuro. Nos alumbramos con una linterna y yo leía con la luz del celular. Sentados ambos en la cama de la enferma, y con una silla que servía de mesa para la sagrada comunión. Finalmente llegamos a la casa de Gabriel, donde estaban todos sentados alrededor del fuego, mientras en una pequeña olla de barro cocinaban algo… Nos identificábamos bajo la luz de la luna. Ellos están más acostumbrados que yo a caminar de noche sin mas luz que la de la luna. También hubo confesión, unción y comunión. Y agradecimiento, por poder ir a verlos. Era tarde y debíamos regresar, ya de noche y en motocicleta, por eso los saludos fueron breves. Menos mal que guiaba la moto uno de ellos, sino hubiera sido imposible desandar esos senderos hasta retomar el camino principal.
El catequista me llevó a visitar su casa, y saludar a la familia. Me pidió que les diera la bendición a todos, y vinieron una gran cantidad de niños, hijos y sobrinos. Fue muy simple, pero a la vez hermoso, darles la bendición, rezar el “Bajo tu amparo nos acogemos”, y decirles “buena noches” en sukuma, a lo que respondieron entre risas. El aire estaba cálido, y en el camino alumbrado por el haz de luz de la moto, pasábamos por oleadas de humo que venían de las casas… momento de la comida, de sentarse en torno al fuego, y conversar.
El padre Carrascal nos aconseja a los misioneros tomar notas de las impresiones para luego escribir, y eso me parece un gran consejo. Muchas veces no serán grandes cosas, o actividades fenomenales, pero es parte de la vida misionera, y de eso se trata, ¿no? Es decir, del diario de un misionero, que ustedes pueden compartir… imaginarse, rezar, caminar a la luz de la luna y sentarse alrededor del fuego a rezar en swahili. Y muchas veces, ni siquiera hace falta que yo les sugiera una meditación o una reflexión. Llegados a este punto, ya verán ustedes qué les sugiere Dios en el alma.
Yo debo dejar aquí, porque el día fue largo. Y para poder compartir con ustedes, debo quitarle tiempo al sueño… precioso descanso del misionero que debe seguir cada día ¡Firme en la brecha! Pero yo sé que ese descanso disminuido se ve recompensado con tantas y tantas oraciones y sacrificios por nosotros. En la resta y suma, salgo ganando.
P. Diego.

P.D.: Les dejo algunas fotos mas de los bautismos, así se divierten un rato, mirando esas caras.

martes, 4 de agosto de 2015

Un mes completo para Dios

Ejercicios Espirituales
Un mes completo para Dios
P. Gustavo Lombardo, IVE31 julio, 2015Ejercicios Espirituales, Vocación a la Santidad

«Si por todas partes y por todas las clases de la sociedad cristiana se difundieren y diligentemente se practicaren los Ejercicios espirituales, seguirá una regeneración espiritual; se fomentará la piedad, se robustecerán las energías religiosas, se extenderá el fructífero ministerio apostólico y, finalmente, reinará la paz en los individuos y en la sociedad.» Pío XII



«El libro ignaciano ha operado más conversiones que letras contiene.» San Francisco de Sales (+1622)

«Los Ejercicios son uno de los libros más venerables salidos de manos de hombres porque si la Imitación de Cristo ha enjugado más lágrimas, los Ejercicios han producido más conversiones y más santos.» De Caussette

Queridos todos,

Hoy, en la fiesta de San Ignacio de Loyola, con gran alegría escribo estas breves líneas para comentarles que, por gracia de Dios, hemos podido poner a disposición de quien tenga acceso al ciberespacio, todo el material para realizar los Ejercicios Espirituales de mes “típicos”, es decir, para hacerlos durante un mes completo.

Somos conscientes que muy pocas personas tendrán el tiempo y la disposición para realizarlos, pero si en cualquier apostolado es una gran verdad que “un alma es una eternidad”, cuánto más en este caso siendo un apostolado tan cualificado, uno solo que los haga, ya justifica sobremanera todo el trabajo realizado.

A San Ignacio de Loyola y a María Santísima, llamada por San Juan Pablo II “Maestra sabia de los Ejercicios Espirituales”, encomendamos los frutos de esta nueva manera de cumplir el mandato del Señor de Id y evangelizad a todos los pueblos (Mt 28,19).

Para acceder a esta nueva sección del Blog: clic Aquí

lunes, 3 de agosto de 2015

Ejercicios de mes – Preguntas frecuentes

EE 30 Días Ejercicios de mes – Preguntas frecuentes

P. Gustavo Lombardo, IVE1 agosto, 2015EE 30 Días


Respondemos algunas preguntas frecuentes sobre las cosas a tener en cuenta para poder hacer estos Ejercicios Espirituales “típicos”, es decir, durante un mes completo en retiro.

¿Con cuánto tiempo es necesario contar para hacer estos Ejercicios típicos?

Hace falta contar con un mes completo, más exactamente con 31 días, en los cuales no tendrías que dedicarte a otra cosa que a hacer los Ejercicios.

¿Si no cuento con esa cantidad de tiempo, puedo hacer los Ejercicios de otro modo?

Por supuesto que sí, en ese caso tienes la posibilidad de hacer los “Ejercicios en la vida cotidiana”, en los que, también durante un mes, solo tienes que dedicar 1 hora por día a los Ejercicios. Puedes acceder al material, en esta página.

¿Y si cuento solo con algunos días para hacer un retiro a “tiempo completo”?

En ese caso puedes hacer los Ejercicios “en retiro” eligiendo la opción 3, 5 u 8 días, de la misma página.

¿En caso de hacer los Ejercicios típicos de de 31 días, existe algún día libre?

Sí, puntualmente son 2 días completos (desde el desayuno hasta la cena) y dos “medios días” (desde el almuerzo hasta la cena). Lo recomendable en esos días es aflojar un poco el ritmo de oración/meditación/etc. haciendo algún otro tipo de actividad más recreativa; no se aconseja en esos días volver a las actividades “normales” (trabajo intenso, encuentro con familiares y amigos, etc.).

¿Exactamente cuándo terminan y cuando empiezan los Ejercicios?

Como el material debe ser bajado de Internet, no hay una fecha exacta de comienzo/fin de los Ejercicios, sino que depende de la disponibilidad de cada uno. A la fecha, entonces, habrá que fijarla cuando escriban solicitando inscribirse.

Un dato más que puede servir: por ejemplo si comenzarías los Ejercicios el 1 de octubre, la charla introductoria tendría que tener lugar el 30 de septiembre por la noche, y terminarían el 1 de noviembre al mediodía.

¿Qué características tendría que tener el lugar donde haré los Ejercicios?

Lo óptimo sería hacerlos en un lugar en el que haya suficiente silencio y esté algo retirado del “mundanal ruido”, donde pudieses participar de la Santa Misa todos los días y tener acceso fácil al Santísimo Sacramento. De todos modos, si vives solo también sería posible hacerlos en tu casa, haciendo allí las meditaciones yendo a Misa todos los días a alguna Iglesia cercana.

¿Tengo que tener acceso a Internet en el lugar donde haga los Ejercicios?

Para acceder al material tienes dos opciones:

– bajar todo el material antes de comenzar los Ejercicios; hay que tener en cuenta que puede tomarte bastante tiempo hacerlo. En este caso, no necesitarías Internet para obtener el material, pero sí para comunicarte con el sacerdote que te guiará en caso de que no tengas quién lo haga de manera “presencial”.

– tener acceso a Internet durante los 31 días de Ejercicios.

¿Puedo hacer los Ejercicios típicos si no hice nunca en mi vida Ejercicios Ignacianos?

Sí, ningún problema, pero tienes que tener en cuenta que a la par de ser muy fructíferos, son también muy exigentes, por lo cual tienes que estar dispuesto/a al sacrificio que impliquen; en este sentido, para tener alguna idea más de qué se tratan los Ejercicios típicos, te aconsejo leer esta crónica: ¡Un milagro durante 30 días… 6 veces!

¿Por último, tienen algún costo?

Todos los Ejercicios que ofrecemos no tienen ningún costo. Esto no quita que si quieres/puedes hacer una donación, puedas hacerlo aquí (desde ya lo agradecemos).



Si después de haber leído atentamente estas preguntas, te parece que cuentas con el tiempo y las condiciones necesarias para hacer los Ejercicios típicos o tienes alguna duda sobre alguna adaptación más que puediese hacerse, escribe al formulario que está debajo y con gusto, ni bien pueda, te contestaré.

Los Ejercicios Espirituales duran tireta días más o menos (Anot.4). Quisiéramos saber dónde lo hemos visto –decía el teólogo, como después lo repetirá más finamente Macaulay- en la Escritura Santa, en las vidas de los santos, en sus escritos, que en treinta días bien contados se pueda hacer un santo” Hno. Pedroche en su protesta a la inquisición de Toledo. Monumenta: Polanco, Cronicón Soc. Jesu, t. III, p. 503 y sig.

P. Gustavo Lombardo, IVE