viernes, 13 de marzo de 2015

Crónica del Colegio en Suncho Corral

misionesIVE marzo 11, 2015 Argentina

Queridos Amigos

Mando estas líneas por el pedido de uno de ustedes. Me insistió en que escriba y cuente un poco lo que he hecho estos últimos años en Suncho Corral.

Cuando me destinaron a Suncho Corral hace 7 años acepté con buen ánimo y con muchas ganas de trabajar.

Comencé con las actividades en la parroquia, tratando de organizar los grupos, que eran de toda clase y edades. Con el tiempo me di cuenta que esto no era suficiente, porque después de la confirmación la juventud se alejaba, y el trabajo quedaba reducido a un grupo minoritario de jóvenes.

Entonces en miras a cambiar la situación, surgió la idea de formar un colegio, pues la educación ha decaído mucho y rápidamente en Argentina. En ese momento estaban tratando de sacar la ley de educación sexual (hoy implementada), ley que es lamentable, pues ha hecho y hace mucho daño.

Considerando que con una buena educación integral, poco a poco se pueden cambiar las sociedades, y viendo que gran parte de la feligresía es docente, fue que en el 2009 me reuní con algunos de ellos y comenzamos a trabajar para arrancar el colegio en 2010.

Necesitábamos un terreno: le pedimos al Obispo el predio que esta frente a la Iglesia, y él nos lo concedió, pidiéndonos que no dejásemos la parroquia.

El comienzo no fue fácil, ya que por ley nosotros debíamos pagar los sueldos de los docentes durante los tres primeros años. Para lograrlo hicimos beneficios e incluso las mismas maestras venían a hacer empanadas, pizzas, etc. (y con eso poder pagarse el sueldo).

Comenzamos con un grado y dos salas de jardín. Durante un año los alumnos de 1° grado estuvieron en un salón parroquial y los de jardín en el salón parroquial, dividiendo con durlock dos aulas y una secretaría.

Después tuvimos que empezar a edificar las aulas del primario. No teníamos dinero. Entonces le dije a un fiel de la parroquia que es albañil que teníamos que empezar o empezar. El comenzó a venir desde octubre hasta marzo (50° a la sombra) en sus tiempos libres (“la siesta”) y yo trabajé con él haciendo de ayudante de albañil, cavando cimientos, preparando mezcla, picando ladrillos, etc. Este entusiasmo fue contagioso, y jóvenes de la parroquia también vinieron a ayudarnos. Hace un año comencé a hacer bloques de cemento para abaratar costos. Y esto ha dado buenos resultados.

En cuanto a la pastoral del colegio: es muy buena. Tenemos escuela para padres todos los meses; reuniones con las familias 2 veces al año, campamentos, catecismo, recreo eucarístico, etc. Y con los docentes me reúno todos los miércoles después de media hora de adoración y vamos teniendo charlas de formación, etc.

Al presente el colegio es mixto y tienen unos 200 alumnos. La idea en un futuro de separarlos.

Este año comenzamos con el séptimo grado y si Dios quiere, empezaremos con el secundario en el 2016, un Bachillerato Humanista.

Lo más grande de todo: Somos instrumentos de Dios, y yo soy el más indigno. DIOS OBRA A PESAR NUESTRO…

Van algunas fotos dese los comienzos hasta el presente.



A esto queremos llegar…
Visto del costado derecho del escenario que se ve detrás de la cancha de futbol
Los alumnos de 6 en clases de catequesis
Esto es lo que tenemos… hasta el momento
(Este año tengo plata para construir un aulas y un baño)
Y aquí falta hacer el resto….



Recen mucho. Yo los tengo presente en mis oraciones.

P. Juan Cruz Fariña, IVE.

jueves, 12 de marzo de 2015

jueves 12 Marzo 2015 San Luis Orione






Nació en Pontecurone, Italia, el 23 de junio de 1872. Tenía 13 años cuando se abrazó a la vida religiosa ingresando en el convento franciscano de Voghera, Pavía. Pero graves problemas de salud dieron al traste momentáneamente con su sueño. Su destino sería otro. Durante tres años, los que median entre 1886 y 1889, tuvo la gracia de formar parte de los discípulos de Don Bosco en el Oratorio turinés de Valdocco. Y concluida allí su formación, ingresó en el seminario de Tortona. Lo que aprendió en Valdocco, con el testimonio de Don Bosco, dejó en él una huella imborrable. Antes de ser sacerdote, ya había puesto en marcha el Oratorio «San Luis», y un colegio en el barrio de San Bernardino. Eran los primeros signos de su impronta apostólica con niños y jóvenes que no tenían recursos económicos. Fue ordenado en abril de 1895. Ese año fundó la Pequeña Obra de la Divina Providencia. Y en 1899 los Ermitaños de la Divina Providencia, integrada por el grupo de clérigos y sacerdotes que se aglutinaron en torno a él. En 1903 el obispo de Tortona, Mons. Bandi, se apresuró a reconocer canónicamente estas fundaciones que tenían como objeto de su acción los desposeídos, los humildes, los afectados por lesiones físicas y morales, etc., atendidos en sus «Pequeños Cottolengos». Para los enfermos y ancianos, entre otros, Luis puso en marcha hospitales diversos. El admirable plan de vida que se había trazado, basado exlusivamente en el Evangelio: «hacer el bien siempre a todos, el mal nunca a nadie», estaba dando sus frutos. Aspiró a tener «un corazón grande y generoso capaz de llegar a todos los dolores y a todas las lágrimas», y lo consiguió.

En 1915 vio la luz otra de sus obras: las Pequeñas Hermanas Misioneras de la Caridad, y creó el primer Cottolengo. Los frutos se multiplicaban. Se había implicado de lleno en la Sociedad de Mutuo Socorro San Marciano y en la Conferencia de San Vicente, y toda acción que lleva a cabo un apóstol redunda en numerosas bendiciones. Surgieron casas en Pavía, Sicilia, Roma… Prestó su ayuda a los damnificados en los terremotos que asolaron las regiones de Reggio, Messina y Marsica. Desempeñó la misión de vicario general de Messina a petición de Pío X, ante quien realizó sus votos perpetuos en 1912. Entre 1920 y 1927 fundó las Hermanas adoratrices Sacramentinas invidentes, y las Contemplativas de Jesús crucificado. Este prolífico fundador no fue ajeno a las dificultades histórico-sociales que afectaron a la Iglesia y al mundo en la época que le tocó vivir. Para contrarrestarlas solo cabía la santidad, y así lo dijo: «Tenemos que ser santos, pero no tales que nuestra santidad pertenezca solo al culto de los fieles o quede solo en la Iglesia, sino que trascienda y proyecte sobre la sociedad tanto esplendor de luz, tanta vida de amor a Dios y a los hombres que más que ser santos de la Iglesia seamos santos del pueblo y de la salvación social». Envió misioneros a diversos países de Europa y de América del Sur. Y él mismo viajó por diversos países del Cono Sur en 1921. Volvió después y entre 1934 hasta 1937 permaneció en esta zona impulsando las fundaciones y asociaciones para laicos, entre las que también se cuentan las «Damas de la Divina Providencia», los «Ex Alumnos» y los «Amigos».

Su edificante existencia fue la de un hombre de oración, devoto de María, sencillo, humilde, intrépido. Un apóstol entregado a Cristo por completo, que viendo su rostro en el sufrimiento de las personas que conoció, hizo todo lo que estuvo en su mano para asistirlas. Un insigne predicador y confesor. Un fundador que gozó de la confianza de la Santa Sede, pero al que no faltaron incomprensiones, oposiciones, dificultades, y sufrimientos a todos los niveles. Su amor al Santo Padre le llevó a incluir un cuarto voto de fidelidad a él. Fue impulsor de dos santuarios. A lo largo de su vida llegó a «ver y sentir a Cristo en el hombre». Con gran visión se adelantó a los tiempos, impulsando todas las vías de la nueva evangelización. Decía a los suyos: «¿Son tiempos nuevos? Fuera los miedos. No dudemos. Lancémonos en las formas nuevas, en los nuevos métodos… No nos fosilicemos: basta conseguir sembrar, basta poder arar a Jesucristo en la sociedad y fecundarla de Cristo». Estaba claro que quería combatir el inmovilismo y la rutina enemigos del apóstol. Murió el 12 de marzo de 1940 en la casa de San Remo, exclamando: «¡Jesús! ¡Jesús! Voy». Fue beatificado por Juan Pablo II el 26 de octubre de 1980, quien glosó su existencia recordando que fue: «un hombre tierno y sensible hasta las lágrimas; infatigable y valiente hasta el agotamiento; tenaz y dinámico hasta el heroísmo; afrontando peligros de todo género; iluminando a hombres sin fe; convirtiendo a pecadores; siempre recogido en continua y confiada oración...». Este mismo pontífice lo canonizó el 16 de mayo de 2004

San José, el Gran Intercesor ante Dios

Ite ad Ioseph!

Para honrar la solemnidad del Santo Patriarca, he recordado este cuento josefino que aparece en uno de los relatos breves del Padre Luis Coloma, una narración popular-costumbrista titulada 'Ranoque', ambientada en Andalucía, que recoge un chascarrillo piadoso, del estilo de aquellos que contaban los frailes en las predicaciones de las misiones populares para ilustrar algún punto de doctrina. A mi entender, además de la impronta reconocible de Fernán Caballero, la fuente del p. Coloma bien pudo ser, salvando la procedencia del repertorio popular andaluz, alguna referencia directa, familiar o, más probablemente, conventual, por ese sabor de sencilla y profunda piedad católica (a pesar de algunas piadosas impropiedades), simpáticamente franciscana, o capuchina, que desprende todo el cuentecillo. Lo pongo tal cual, sin tocar la expresión del habla castiza típica de la Andalucía de fines del XVIII y principios del XIX, que el p. Coloma remeda con admirable gracia.

Ecce:

¿Sabe V. -continuó el buen viejo, deseando apartar a la viuda de sus tristes recuerdos-, lo que 'jizo' el Bendito Patriarca un día que su Divina Majestad le negó una gracia?...

-¿Cuento tenemos? -dijo Bautista. De la sierra había V. de ser, tío Ventura, para no ser chilindrinero.

-No es cuento, Bautista, que es sucedido - repuso el viejo -.

Pues vamos al caso, de que le llegó un día la cierta a un devoto de San José, y quiso colarse de rondón por las puertas del cielo. ¿Pero qué había de entrar, si venía too manchado de tinta?... que a la cuenta debía de ser alma de escribano. San Pedro le dio con el postiguillo en los hocicos, y me lo dejó montado en los cuernos de la luna. Pues vamos a que no faltó algún corre-ve-y-dile, que le diera el soplo a San José, y se va el Patriarca incontinenti a su Divina Majestad, a pedirle favor para su devoto. Pero su Divina Majestad le dijo que nones.

-¡Señor, que es mi devoto!

-¿Devoto?... que te encendía a ti media libra de cera, y al diablo todos los colmenares de la sierra.

Pues vamos a que, en estos dares y tomares, de que ha de entrar, que no ha de entrar, San José, que no es rana, y sabe dónde le aprieta el zapato, dice muy sentido, por ver si sacaba raja:

-Pues si mi devoto no entra, yo me voy...

-Vete con Dios -le dijo su Majestad.

San José, que lo que menos pensaba era en tocárselas, se va para la puerta con el sombrero en la mano: vuélvese a la mitad del camino, y dice:

-Pero es que yo no me voy solo... Que, según canta el refrán y también canta la ley, en matrimonio bien avenido, la mujer, junto al marido... Conque lo que es mi mujer, se viene conmigo.

-Pues que se vaya.

San José llama a la Virgen Santísima, le dice que se toque el mantón, y que se vaya para la puerta. Pero su Divina Majestad ni por esas se blandeaba.

-Pues es que si me llevo a mi mujer -dijo entonces el Patriarca-, me llevo también todo lo que es suyo.

-Pues llévatelo.

-Aquí tengo una lista que canta hasta la última hilacha.

Y se pone San José en medio del Cielo, saca un papel de la faltriquera, en que estaba escrita la letanía, y comienza a decir:

-Regina Angelorum... ¿A ver?... Vayan para allá todos los Ángeles.

-Regina Patriarcharum... Vayan todos los Patriarcas.

-Regina Prophetarum... Vayan todos los Profetas.

Y así fue relatando toda la letanía... ¡Compadre! cuando llegó a aquello de Regina Sanctorum Omnium, le dice su Divina Majestad:

-Mira, Pepe, anda fuera, lava bien a tu devoto y mételo dentro... Porque si me empestillo en no dejarlo entrar, me dejas tú, por justicia, solo en el Cielo."

Conque así se las gasta el Santo Patriarca cuando tiene empeño con alguno de sus devotos, a los que nunca priva de su poderoso patrocinio, como que es esposo, con todos sus derechos, de la Reina del Cielo. Y el único varón que en el mundo enseñó con autoridad al Omnisciente y mandó con potestad al Omnipotente.

El Omnipotente que le confió, seguro de su cabal hombría, a su Hijo. Su Hijo que se dormía en el regazo de José, feliz y seguro, acariciado por las manos del carpintero, besado por los castos labios del hombre a quien llamaba 'padre' con la complacencia del Padre.

San José es un misterio dentro del Misterio. Es un sagrario precioso de intimidad, amor, pureza, fidelidad, fortaleza, ternura y gracia. No tiene santo que le haga par, porque sin par fue su historia, su vocación, su ofrenda, su comunión con el Misterio de la Redención.

Todos los días le rezo y pido su intercesión. A la llave del Sagrario le puse una cadenilla con una medalla de San José; cuando abro y cierro el Sagrado Tabernáculo recuerdo al Patriarca, privilegiado entre todos los Santos con ese acceso directo al Corazón de Jesús, de su Niño Jesús.

¡Y al de la Virgen, su esposa!



Ite ad Ioseph!

lunes, 9 de marzo de 2015

Navidad en Fas-Figeri – Parte 3

misionesIVE marzo 8, 2015 Papúa Nueva Guinea

Si no has leido la 1° y 2° parte de esta crónica puedes hacerlo en:
– Parte 1: http://misionesive.verboencarnado.net/2015/02/15/navidad-en-fas-figeri-parte-1/
– Parte 2: http://misionesive.verboencarnado.net/2015/02/27/navidad-en-fas-figeri-parte-2/
Miércoles 24

La Misa de hoy a pesar de que la preparamos muy bien, no fue “de campanillas”. La luz era mínima. Apenas podía leer. Conseguimos hacer andar un generador pero hacía mucho ruido. Había varios bebés hablando o llorando. Perdí una marca del misal, y me costó encontrarla mientras todos en silencio esperaban, los cantores largaban un canto con la melodía de otro o improvisando las melodías…. Yo perdí la paciencia en un momento, aunque con lo de los cantos en un momento me tenté. Pero finalmente todo eso me ayudó a rezar y concentrarme más en el misterio que celebraba. Recé cada oración con calma, olvidándome de todo y consolándome con el recuerdo de la pobreza y precariedad en la que nació El Niño.

Cuando terminó la Misa los saludé y les dije que esta noche tenía que ser distinta, de gran alegría, y les di motivos que también me sirvieron a mí porque todavía estaba medio cruzado por las cosas que sucedieron durante la Misa. Después medio como que no se querían ir. Yo les dije que esta era una noche especial, que tenía que ser de gran alegría, que algo había que hacer, pero nada más. Ellos daban vueltas. Entonces les propuse cantar algo. Pero lo único que saben son los cantos de Misa y hasta ahí nomás…. Luego, cuando vi que no pasaba nada les dije: “Nos separamos en tres grupos, mamás, papás, jóvenes y niñas. Cada uno tiene que presentar un número…” Estaban un poco vergonzosos de entrada. Las niñas hicieron un baile que les habían enseñado para la procesión de ofrendas de la Misa. Después los papás un acto de teatro (también, súper sencillo y más parecido a un divague de los de La Finca que cualquier otra cosa…). Se trataba de dos grupos de hombres: unos que rezaban y otros que se emborrachaban. Eso fue todo. Y así se fueron animando. El profesor con su familia presentó un canto navideño. Después empezaron a sobrar los números. Estaban todos felices. Las mujeres practicaban cantos y bailes típicos. Una anciana pasó y cantó un canto en dialecto que me encantó, muy sencillo pero lindo. Señalaba hacia arriba y ligero hacia abajo y así un rato. Cuando les pregunte qué es lo que decía me contestaron que le cantaba al monte que teníamos en frente, el más alto en la zona, y todo lo que decía la canción era: “Vos Nanie, estás allí yo aquí”. Nanie era la montaña que los separaba de la ciudad. Yo también dije que iba a hacer un baile de mi tierra y les hice escuchar un carnavalito de Navidad. Hice dos tonteras y después le dije a los muchachos que me sigan con un trencito, se mataban de risa. Después pusimos música típica de ellos y les dije que todos los niños tenían que pasar a bailar, creo que eso fue lo más divertido de la noche. Todo en un gran clima de alegría. Después le rezamos a la Virgen y les di la bendición. No se querían ir. Pasaron dos o tres a agradecer, estaban muy contentos.

Además les encanta hablar. Me gustó mucho que dos resaltaron el hecho de que yo les haya predicado en estos días, que les haya hablado fuerte y claro. Yo no sabía cómo habían tomado algunas cosas, especialmente cuando me referí a las familias, matrimonios, poligamia y libertad de las mujeres para casarse. Hoy por la tarde, uno de los líderes, mientras hablaba en público, me volvió a agradecer, y resaltó el hecho de que les haya aclarado cómo vivir conforme al Evangelio, que les haya indicado que Cristo debe reinar en sus corazones y costumbres y que es hora que dejen de lado las prácticas paganas (y diabólicas, aunque esta palabra él no la usó).

Después me fui a la casa del profesor y calentamos unos noodles y barreduras que me habían dejado preparado.


Jueves 25

Hicimos la bendición del templo que una de las villas había levantado y esperaba que llegue algún padre para bendecirlo. No tenían advocación ni el templo ni la villa. Entonces lo hablé antes con ellos, y habiendo consultado previamente al párroco, lo pusimos bajo el patrocinio de San Juan Pablo II. Les dejé una reliquia. Les conté un poco de la vida y les dije que era el único Papa que había visitado Papúa Nueva Guinea. Estaban felices. Les dije cómo tenían que recurrir a él, a su reliquia, por lo que fuere. Eso fue antes de darles la bendición final, en el sermón les hablé lo más sencillo que pude sobre la Misa, el sacrificio del altar, la mejor ofrenda que le podemos dar a Dios.





Después de la bendición salimos afuera y nos sacamos una foto. Después algunos líderes dieron algún discurso y me hicieron algunos presentes: un pájaro del paraíso (el ave nacional) embalsamado; una piel de oso (no sé el nombre específico, son chiquitos y se trepan a los árboles) para usar como sombrero; la cabeza del ciervo que casaron dos días atrás… Que por embellecerla le pintaron con látex los cuernos; y una flecha toda hecha en madera, sin hierro en la punta.





Para terminar fuimos a comer. Me habían pedido que atrasáramos la Misa y así tener tiempo para cocinar. Durante toda la mañana estuvieron cocinando. Me dieron carne de muruk (un avestruz que habían domesticado y ayer nomás caminaba por la villa como si fuese un perro) junto con eso el típico saksak que ellos comen todos los días (es como una gelatina que la extraen después de “lavar” varias veces el aserrín del árbol de saksak). Hasta ahí venía todo muy bien. Pero después me dieron unos noodles hechos como guiso. Se veían buenísimos y realmente estaban muy ricos pero tenían unas cosas amarillas, duras y arrugadas que me llamaron la atención. Cuando pregunte me dijeron que eran gusanos… Que si se deja el saksak un par de semanas, le nacen esos gusanos. Me reí un poco, me hice el tonto, y no me los comí. Intenté, pero no pude. La inculturación no pasa por la comida…

Después de todo, apareció uno vestido de brujo, horrible, muy bien disfrazado, con una lanza…. Me explicaron que era el monstruo para asustar a los niños que no les gusta comer el saksak. Me reí acordándome del “viejo de la bolsa” que en Argentina usamos para asustar a los que no toman la sopa. Pero después se me fue la risa. Los re asustaban a los pobres niños, a los más bebés especialmente, los que no entienden que es sólo un disfraz. No bastaba con que llore. Las madres o hermanas mayores se los desprendían de los brazos y dejaban o sostenían entre los pies del monstruo, y ellas, con todos los demás, riéndose. Muy desagradable. Yo lo paré al bicho y a las mamás que tenía cerca les dije que era suficiente, que no se acerquen más. Son muy poco sensibles, poco humanos en esas cosas… Falta de evangelio. Por ejemplo cómo tratan a los niños. Cómo los corrigen. Les pegan unos coscachos que los tiran al piso. Pero es todo así. Desde el modo que tienen de comer, el descuido en el vestir o la poca higiene, hasta las muertes o asesinatos (o como tengan que llamarse). Hay muchísimos casos de gente que muere por un maleficio que le hacen, brujería o trato diabólico. Por ejemplo cuando uno no respeta las costumbres al momento de elegir mujer y la familia de la mujer está en desacuerdo, simplemente lo hacen matar, y todos como sí nada te lo cuentan, totalmente resignados. O también el trato que tienen dentro de la familia (por ejemplo, junto conmigo volvió a la villa después de meses una chica que estudia en la ciudad y no saludó ni cruzó un gesto afectivo con la mamá o el papá). Allí se ve la falta de humanidad, por decirlo de algún modo. Pero no los culpo ni desprecio. Estoy seguro que es por la falta de evangelio, de la fe, de la gracia, de los valores cristianos que están recién entrando en su cultura. Y cuando digo recién es recién. Sus abuelos eran indios paganos.
Viernes 26

San Esteban mártir, muere perdonando a sus asesinos y por predicar el evangelio y seguir a Cristo. ¡Qué gusto predicarles del perdón cristiano y de la persecución que van a sufrir si desprecian el mundo por seguir a Cristo!

Después organizamos los juegos de Navidad como habíamos acordado en el programa al llegar. Jugamos un partido de fútbol de cuatro horas y bajo la lluvia. La cancha estaba súper inundada y resbalosa. Ellos felices. Yo tuve que ir al arco porque no podía más. No es que jueguen muy bien pero corren toda la cancha y sin cansarse. Las mujeres jugaron al vóley. Yo después de tres horas me fui a duchar al río, comí algo y me acosté una siesta. Cuando me levanté, terminó de llover y el paisaje cambió totalmente. Sobrevino una gran calma como sucede después de las grandes lluvias y se levantaron unas nubes de neblina de entre medio del monte (¡impresionante!) . Los cerros que nos rodean se cubrieron por una espesa nube que poco a poco se iba elevando. Yo la disfruté con unos mates. Me quedé sólo con el profesor. Su familia dormía, y los que vinieron a jugar al fútbol ya se habían ido todos.

Por la noche llegaron algunos de Utai, algunos de los que vinieron caminando a dejarme cuando llegué. Ahora vinieron a verme, a ver cómo me había atendido la gente de acá, ja. Para venir tuvieron que conseguir un vehículo, viajar tres horas en la caja de una Land Cruicer y después caminar tres horas más, y esta vez fue bajo la lluvia. Gente muy buena.

P. Martín Prado

domingo, 8 de marzo de 2015

Nueva fundación en Celleno, Viterbo: comunidad que colabora en el Proyecto Fabro

misionesIVE marzo 4, 2015 Italia

Padre Cornelio Fabro – Foto de 1956

El Proyecto Fabro fue fundado oficialmente el 11 de abril del 2002, con el objetivo inmediato de conservar y difundir el pensamiento y las obras de Cornelio Fabro. El 7 de marzo del 2004 se presentó en Segni la primer publicación: «La prima riforma della dialettica hegeliana». En estos años posteriores han sido publicados en total 19 libros de la columna de las Obras Completas, gracias a los miembros de nuestra Familia Religiosa que han dedicado tiempo, estudios y esfuerzos a la minuciosa tarea de recopilar, escanear, reconocer, archivar, corregir, diagramar y editar el material necesario para publicar cada volumen.

La tarea que las Servidoras desempeñan en este apostolado es de lo más variada: archivo (manuscritos, dactiloscritos, dispensas, etc.), corrección de textos digitales como etapa previa de la edición del libro, publicaciones en la página web, trabajo con las registraciones audio de clases, conferencias y homilías, preparación del material para convenios (fotos, presentaciones, publicidades), ayuda en la edición de los libros, secretaría, recopilación del material faltante, etc.
Algunas de las hermanas que colaboraron en el Proyecto Fabro durante estos años



Mientras las casas de formación se encontraban en Segni, las hermanas que colaboraban en el Proyecto vivían en la Casa Provincial y trabajaban en la sede del Proyecto Fabro que estaba en el Seminario del IVE. En el 2011 tanto el Estudiantado como el seminario Mayor se trasladaron a la diócesis de Viterbo y en el verano del 2013 la oficina del Proyecto con todos los archivos fue llevada al Seminario Mayor en Montefiascone. Debido a esta razón se fue viendo la necesidad de contar con una comunidad de hermanas que viviera más cerca de la sede del Proyecto Fabro que se dedicara principalmente a este apostolado.

Con esta necesidad en la mente comenzamos a buscar una casa apta para tal fin y en agosto de 2014 contactamos a las religiosas de la Congregación de las Maestras Pías, fundadas por Santa Lucia Filippini en Montefiascone para la educación de las juventud femenina en la diócesis donde en todos estos años de fundación han hecho una labor loable y reconocida por tantas generaciones. Fueron ellas quienes acudieron a nuestra necesidad ofreciéndonos una casa que tenían desocupada en Celleno, donde habían llevado adelante por muchos años una escuela. Celleno se encuentra a unos 10 minutos de Montefiascone por lo que todo parecía “apto” para nosotras: la casa, el pequeño pueblo, la distancia a Montefiascone, etc.
Vista de la casa

Desde este momento se iniciaron los preparativos para la fundación: había que amoblar la casa, para lo cual recibimos la generosa colaboración de las comunidades de la Provincia de Italia y el Gobierno General, poner los servicios al edificio, limpiar, etc., y de a poco la casa fue cobrando forma.

Se decidió iniciar la nueva comunidad el domingo 11 de enero de 2015 la cual fue puesta bajo la protección de Santa Lucia Filippini, santa local muy querida cuya congregación es nuestra primera benefactora.
Santa Lucia Filippini

Unos días llegamos a Celleno para preparar la apertura oficial de la comunidad. Fue una ocasión importante para empezar a conocer la gente de Celleno ya que ellos, viendo la actividad que surgía en la casa de las Maestras Pías. se acercaron ya desde el inicio ofreciendo ayuda para lo que necesitáramos.

El Domingo 11 nuestro obispo Mons. Lino Fumagalli presidió la Santa Misa parroquial, con la presencia de dos sacerdotes del IVE y nuestro párroco. La Misa fue solemnizada con el coro del pueblo, que había preparado para la ocasión cantos de polifonía sacra, también estuvo presente la Cofradía del Santísimo Crucifijo, imagen muy venerada en Celleno que se encuentra en la parroquia de la zona antigua, “Celleno Vecchio”.

Vinieron los niños del catecismo con sus maestras, el intendente y una representación de las autoridades civiles, muchas familias del pueblo e incluso las hermanas Maestras Pías. Asimismo nos acompañaron las Madres del Consejo General, del Consejo Provincial, hermanas de la casa provincial y del Estudiantado. Luego de la Santa Misa Mons. Fumagalli vino a conocer y bendecir nuestra casa, también visitaron la casa el intendente con su esposa y las Maestras Pías, con quienes compartimos un pequeño agasajo.
Santa Misa en la Parroquia San Donato de Celleno
Caminando hacia la casa para la bendición
En nuestra casa: Mons. Fumagalli, su secretario, Suor Emanuela, Superiora General de las Maestras Pias, y algunas Servidoras.

Durante estos días hemos ido conociendo la gente del pueblo y nos admiramos de la gran amabilidad que tienen con nosotras, cómo aprecian a las religiosas debido a la buena imagen que dejaron las Maestras Pías con su dedicación apostólica. Son ellas un gran ejemplo de cómo se debe hacer el apostolado en esta cultura, de hecho somos testigos de una huella fuertemente marcada por muchas generaciones de enseñanza y presencia religiosa, incluso con vocaciones locales.

Celleno es un pueblo pequeño, la gente es muy familiar y abierta, como también muy generosa, lo cual hemos experimentado desde el primer día que llegamos.

Pensamos que viviendo en Celleno nuestro trabajo en el Proyecto Fabro se puede optimizar grandemente, facilitando el traslado al lugar del apostolado, los horarios, y dándonos mayores fuerzas y entusiasmo para realizar este apostolado. Asimismo nos da la posibilidad de desempeñar otras actividades de tipo pastoral, ayudando en la parroquia con Catecismo a niños y adultos, formación de catequistas, visita a las casas de ancianos, ayuda en la Liturgia de las celebraciones parroquiales, actividades con los niños, etc., que vamos iniciando de a poco, sobre todo los fines de semana. Otro apostolado que haremos será la ayuda al seminario menor con clases, al estilo homeschooling.
La nueva comunidad.
De izquierda a derecha: Hna. Laetitiae, M. Lucila, Hna. Czarna Madonna y Hna. Stella Matutina.

Encomendamos a sus oraciones los frutos de esta nueva misión, para que seamos generosas en nuestra colaboración en la evangelización de la cultura a través del Proyecto Fabro, y para que seamos fieles al legado dejado por las Maestras Pías como religiosas en el pueblo de Celleno.

M. María Virgen de La Lucila

lunes, 2 de marzo de 2015

Delante de la Cruz


Delante de la Cruz los ojos míos
Quédenseme, Señor, así mirando,
Y sin ellos quererlo, estén llorando,
Porque pecaron mucho y están fríos.

Y estos labios que dicen mis desvíos,
Quédenseme, Señor, así cantando,
Y sin ellos quererlo, estén rezando,
Porque pecaron mucho y son impíos.

Y así con la mirada en Vos prendida,
Y así con la palabra prisionera,
Como la carne a vuestra Cruz asida
Quédeseme, Señor, el alma entera;

Y así clavada en vuestra Cruz mi vida,
Señor, así, cuando queráis me muera.

Rafael Sánchez Mazas

domingo, 1 de marzo de 2015

A Jesús


¿Qué tengo yo que mi amistad procuras?
¿Qué interés te sigue, Jesús mío,
Que a mi puerta, cubierto de rocío,
Pasas las noches del invierno oscuras?

¡Oh cuánto fueron mis entrañas duras,
Pues no te abrí! ¡Qué extraño desvarío,
Si de mi ingratitud el hielo frío
Secó las llagas de tus plantas puras!

¡Cuántas veces el ángel me decía:
“Alma, asómate agora a la ventana;
Verás con cuanto amor llamar porfía”!

Y ¡cuántas, hermosura soberana,
“Mañana le abriremos”, respondía,
Para lo mismo responder mañana!
Lope de Vega